Memoria sin retorno
El INBAL revisará el tema de la casa-estudio Nancarrow O’Gorman en los próximos días.
La casa-estudio Nancarrow O’Gorman no debe quedar en manos de particulares ni de desarrolladoras que acaben parcial o totalmente con el inmueble o que nieguen su acceso al público. Su destrucción sería un duro golpe para la Fundación Espacio Nancarrow O’Gorman —que encabeza la historiadora del arte Adriana Sandoval—, pero también para las instituciones culturales del país y para los interesados en la protección del patrimonio.
Entiendo que muy pronto el INBAL, que dirige Lucina Jiménez, revisará el tema. Espero que lo haga con responsabilidad y que incida, de manera contundente, en la preservación de este recinto que es un testimonio vivo de la amistad creativa entre el compositor Conlon Nancarrow y el artista Juan O’Gorman. Pero, si no ocurriera así, se demostraría que, a medio siglo de la destrucción de la casa-cueva, también de O’Gorman (Excélsior, 23/10/2023), no hemos aprendido nada.
Todos coincidimos en la relevancia de proteger el patrimonio precolombino, el colonial y de impulsar a las culturas originarias, pero eso no implica dejar de lado inmuebles históricos como éste. Porque, si lo vemos en perspectiva, ¿de qué sirve destinar tantos millones de pesos a la construcción de nuevos espacios en Chapultepec y en La Mariscala si se perderá la memoria de un espacio clave en la historia del arte y de la música?
De momento, Sandoval hace un llamado a la sociedad civil y a la comunidad cultural a hacer donativos, desde 100 pesos, que la fundación destinará a talleres, conferencias y conciertos. Dichas aportaciones pueden realizarse en el siguiente enlace: https://donadora.org/campanas/espacio-nancarrow.
TRASLADO ¿VOLUNTARIO?
Tengo entendido que la Secretaría de Cultura federal (SC), que dirige Alejandra Frausto, se librará del pago de 50 millones de pesos anuales por la renta del edificio que ocupa en Paseo de la Reforma 175. La noticia pareciera una interesante medida de ahorro y ojalá parte de ese dinero se destinara a adquirir la Casa Nancarrow.
Lo cuestionable es que, para alcanzar el objetivo,
Frausto pidió al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que desocupara seis pisos de su sede, en Hamburgo 175, para reubicar a sus trabajadores. El INAH hizo lo obvio: apretó algunas áreas y envió, temporalmente, a cerca de 150 empleados a trabajar en casa y les notificó que sólo habrá tres opciones: ser reubicados en San Jerónimo, mudarse a Tlaxcala u ocupar al Ex Convento de Nuestra Señora de la Merced, construcción colonial de estilo mudéjar que ha permanecido en el abandono por más de una década y que aún no ha sido equipada.
Mientras tanto, Frausto debería informar qué hará con los recursos ahorrados y por qué no trasladó dichas oficinas a su sede en Tlaxcala.
EN TEMPLO MAYOR
Mientras el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Cultura presumían ayer el hallazgo de un cofre de piedra con 15 esculturas antropomorfas y numerosas cuentas de piedra verde en Templo Mayor, los trabajadores del museo del sitio colocaron una manta con el siguiente mensaje: “Al público usuario: Se les informa que, debido a la falta de presupuesto, en este museo no se cuenta con los insumos ni servicios necesarios para su buen funcionamiento. Por lo anterior, les pedimos su comprensión; y a Diego Prieto Hernández, director del INAH, le preguntamos: ¿qué está haciendo con el presupuesto del INAH? (y) ¿cómo es posible que, en sus palabras, éste sea el mejor momento de la institución?”, escribieron los trabajadores.
Ojalá que Diego Prieto tenga tiempo para atender las necesidades de la zona, denunciadas desde el inicio de la actual administración, y que no sólo se preocupe por su siguiente presentación en la conferencia mañanera del Presidente, donde enlista las bondades del rescate arqueológico en el trazo del Tren Maya. Esperamos con atención su respuesta.
