Manto invisible

Se abulta la cartera de pendientes que lleva en el bolsillo Diego Prieto, titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia INAH, funcionario consentido y transexenal que aprovecha cualquier foro público para envolverse en el discurso de la protección al legado ...

Se abulta la cartera de pendientes que lleva en el bolsillo Diego Prieto, titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), funcionario consentido y transexenal que aprovecha cualquier foro público para envolverse en el discurso de la protección al legado cultural de México, aunque en el momento de las emergencias, como ocurrió con el reciente cierre de museos, se convierte en un mago con capa de invisibilidad que evade las preguntas directas.

Él no lo nota, pero ya le debe varias explicaciones a la Presidenta y a todos aquellos interesados en el patrimonio. Y no es sólo por el caso de MrBeast, de hace unas semanas, o por la peculiar licitación de empresas de seguridad que, accidentalmente, salió a la luz esta semana y nos revela la intención de sustituir a los elementos de la Policía Auxiliar con vigilancia privada, lo que, según, le ahorraría al instituto cuatro millones de pesos. Sin embargo, aquí hace falta una explicación un poquito más amplia, en donde Prieto no deje lugar a especulaciones. ¿O no?

Ahora recordemos algunos momentos estelares que muestran la falta de pericia y de transparencia por parte del INAH que dirige Diego Prieto.

UNO. El 16 de junio de 2020, habitantes de Texcoco denunciaron la destrucción de una parte del monumento conocido como Caño Quebrado, en el complejo arqueológico Tetzcotzinco, a causa de trabajos irregulares en el sitio, donde un vecino empleó maquinaria pesada y derribó parte del monumento. Entonces, el INAH prometió reconstruir y consolidar el acueducto e inscribirlo en la lista de Patrimonio Mundial. Seguimos esperando.

DOS. El 2 de abril de 2022 se dio a conocer la fallida intervención de una tatuadora y artista en la capilla de Arroyozarco, en el Estado de México. En respuesta, el instituto emitió un comunicado en el que aseguró que el Centro INAH de la entidad hizo una visita a dicha capilla, la cual confirmó la intervención no autorizada en la pintura mural, con la promesa de integrar un diagnóstico y resarcir los daños. Parece broma, pero aún esperamos información al respecto.

TRES. El 24 de octubre de 2022, habitantes de Sayula, Jalisco, denunciaron la destrucción de al menos dos montículos prehispánicos en el sitio conocido como Santa Inés —comunidad donde fue registrado el escritor Juan Rulfo—, luego de que un particular introdujera maquinaria pesada para iniciar la construcción de un fraccionamiento. La información fue confirmada por el arqueólogo Gustavo Ladrón de Guevara, quien lo describió como “daño irreversible”. ¿Algún comentario de Diego Prieto? Ninguno.

CUATRO. El pasado 10 de mayo, el famoso youtuber MrBeast difundió el video Sobreviví 100 horas dentro de un templo antiguo, en el que mostró parte de su recorrido por las zonas arqueológicas de Calakmul, Balamcanché y Chichén Itzá, y que a la fecha suma 84.8 millones de visualizaciones. En un primer momento, el INAH aseguró que todo se hizo conforme a la norma, pero luego resultó que se utilizaron vestigios para anunciar marcas comerciales y se dijo que demandarían. Es momento que la dependencia no ha transparentado el tipo de demanda que busca ni ante qué instancia internacional.

Pero a todo esto se pueden sumar muchas otras estampas que retratan de cuerpo entero el descuido y la falta de atención del patrimonio que Diego Prieto dice proteger. Por ejemplo, el continuo deterioro del basamento de la escultura de Cristóbal Colón; el olvido de las momias de Guanajuato, que se atendió por la tenacidad de la gestora Paloma Robles; el reciente robo de pintura rupestre en La Cueva Pinta, en Coahuila, que fue seccionada con sierra eléctrica, así como las deficiencias en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). ¿Es esto el ejemplo de una gestión eficiente o ya es tiempo de pensar en un relevo?

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