La esperanza de Tolsá

El 19 de septiembre de 2017 la escultura La Esperanza, de la Catedral Metropolitana, cayó al vacío.

Quizá muchos recuerden aquel video en el que se registró el desplome de la escultura La Esperanza, una de las tres piezas que coronaban la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, mientras aún sonaba la alerta sísmica, aquel inolvidable 19 de septiembre de 2017. La imagen no era muy nítida, pero captó el instante en que aquel bloque de piedra chiluca, diseñado por el arquitecto Manuel Tolsá (1757-1816), derrapó, cayó al vacío y se fragmentó.

Aquellos pedazos fueron embalados y resguardados en la curia de la Catedral con la idea de realizar una futura restauración. Dos meses después del terremoto, la Secretaría de Cultura federal (SC) anunció que retiraría las otras dos esculturas que quedaron en pie (La Fe y La Caridad), con la idea de brindarles trabajos de limpieza y recuperación, dado que en los últimos 200 años habían permanecido a merced del viento, la lluvia, el granizo y los cambios de temperatura, sin recibir tratamiento alguno.

Ayer, finalmente se anunció que será el próximo martes 27 de febrero, a las 17:30 horas, cuando se realice la ceremonia de develación de las tres esculturas, las cuales ya están en el lugar que Tolsá determinó, a una altura de 42 metros, sobre el cubo del reloj. Sin embargo, debieron pasar seis años y cinco meses para que este conjunto volviera a su sitio, con nuevas medidas de seguridad y un tratamiento que pretende combatir su pulverización. Ojalá que sea suficiente para reducir el deterioro de este monumento, que es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987.

Uno de los temas que más preocupó a la comunidad cultural, en días recientes, fue la restauración de La Esperanza, pieza de 2.65 metros de altura y un peso de 1.6 toneladas, debido al grado de daño que sufrió al caer y la aparente posibilidad de que fuera sustituida por una escultura distinta, incluso elaborada con otro estilo.

Lo cierto es que, la mañana de ayer, La Esperanza arribó a la explanada del inmueble histórico, lució renovada, aunque no tan parecida a la pieza original. Incluso, Arturo Balandrano, director de Sitios y Monumentos de la SC, confirmó a esta columna que la pieza fue elaborada con los materiales rescatados en 2017 y que su restauración partió del modelo original de Tolsá, donde la describe como una figura que sostiene con su mano derecha un ancla o áncora elaborada en metal.

“El trabajo consistió en recuperar los fragmentos más grandes de la escultura e integrarlos nuevamente en el conjunto, reponiendo las piezas que se fragmentaron, para armar con el modelo original de Tolsá que, afortunadamente, teníamos, y así volver a tallarla y reponerla”, me confirmó Balandrano vía telefónica.

Además, me comentó que las esculturas La Fe y La Caridad también recibieron trabajos de limpieza: rejunteo de bloques, reposición de pedazos perdidos por viento y granizo y un tratamiento para evitar su pulverización, causada por la adhesión de partículas de carbono provenientes de la contaminación ambiental, con la idea de brindar una protección de al menos 20 años al conjunto. Ojalá que sea así.

Un detalle novedoso en la reinstalación de las esculturas es que contarán con un sistema de anclaje, que era otra preocupación de los expertos. El mecanismo fue desarrollado con apoyo de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y del INAH, lo que impedirá que las esculturas de más 1.5 toneladas vuelvan a caer. Para lograrlo, debieron adaptar un nuevo basamento e incorporar una barra de acero inoxidable en la base de las obras y en su pedestal, logrando así fijar cada una.

Esperemos que la dedicación observada en la restauración de este monumento se replique en los demás recintos que aún quedan por recuperar y que no están en el centro del ojo público.

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