La austeridad que viene
El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación perfila para 2025 una reducción de 30.9% para el sector cultural.
Se avizora un importante recorte al presupuesto del sector cultura para 2025. Así lo refleja el Proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) que Hacienda entregó ayer a la Cámara de Diputados, donde ya se perfila una reducción, en términos reales, de 30.9%, respecto de lo aprobado para 2024.
Esto, sin duda, incidirá en algunas áreas y proyectos pendientes. Uno de los casos de mayor relevancia es el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que dirige Diego Prieto, el cual recibirá 47% menos recursos, en términos reales, respecto de los fondos que dispuso en este año. El PPEF indica que el presupuesto del INAH pasará de 8 mil millones de pesos (en 2024) a 4,401 mdp. Usted dirá.
No faltará quien justifique esa diferencia con argumentos de uso común. Por ejemplo, que las obras del Tren Maya están por concluirse y que, por tanto, no se requerirá gasto de inversión, o que si ese monto refleja que el INAH casi concluye la restauración de inmuebles afectados por los sismos de 2017. Pero no es así.
Recordemos que, el pasado 31 de octubre, Prieto reconoció que aún no se ha concluido la compra de terrenos a particulares en la zona arqueológica de Uxmal, a fin de garantizar su protección y manejo por parte del Estado, y agregó:
“(En) Chichén Itzá también tenemos todavía algunos predios donde hay presencia de monumentos que están en propiedad privada; y también nos interesa en Mayapán, que son tierras del ejido Telchaquillo”. ¿Con qué presupuesto realizará el INAH esas adquisiciones si sólo contará con recursos para gasto corriente? Sencillamente, no habrá dinero.
Así que Prieto deberá ajustar el cinturón de la dependencia para sobreponerse al recorte y convencer a Claudia Curiel, titular de Cultura, de que las protestas, inconformidades y cartas de rechazo a su permanencia en el instituto son apenas una minúscula expresión de “las comunidades culturales”, sin importar que algunos de los firmantes sean reconocidos investigadores y expertos como Leonardo López Luján, Bolfy Cottom, Noemí Castillo y Jesús Jaúregui, por mencionar algunos nombres, quienes han sido minimizados, porque existen oootras cartas que dicen lo contrario y que externan respaldo al titular, como si la estabilidad de un funcionario dependiera de un concurso de simpatías y no de su probada capacidad administrativa y técnica.
Como usted sabe, Prieto dirige el INAH desde enero de 2017. ¿En serio no existe alguien más que pueda darle aire fresco a esta institución? Sólo esperemos que a nadie se le ocurra instalar una tómbola o una votación a mano alzada para determinar al funcionario en turno.
¿FONDOS SUFICIENTES?
Pero volvamos al presupuesto. Otra de las áreas que preocupa es la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, que al parecer aún encabeza Arturo Balandrano, que pasará de 289.3 mdp a 83.2 mdp, es decir, 72.4% menos de recursos en términos reales, pese a que esta dependencia de la SC aún tiene múltiples pendientes en la restauración de inmuebles afectados por los sismos de 2017.
Dudo que ese programa quede finiquitado antes de enero y, por tanto, ahora resuenan más fuerte que nunca las palabras que tanto repitió Alejandra Frausto, extitular de la SC: “La emergencia no termina hasta que no se entregue el último inmueble”. ¿Será?
Otra área que vería mermadas sus finanzas será la subsecretaría de Desarrollo Cultural, que dirige Marina Núñez Bespalova, que pasará de 1,125 mdp a 625.5 mdp, una caída real de 46 por ciento. Y le siguen otros ajustes menores, como en el INEHRM, de 37.6 mdp a 34.8; en Radio Educación, de 86.5 mdp a 80.1 mdp; en el INBAL, de 3,631 mdp a 3,386 mdp, y en el Fondo de Cultura Económica, que pasaría de 149 mdp a
137 mdp (dentro de la SEP).
