Faltó contundencia
Fue un acierto llevar a cabo el Diálogo por el Sector Cultural que impulsó, por segunda ocasión, el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura Grecu, con el esfuerzo desinteresado de Eduardo Cruz Vázquez, gestor agudo que comprende el peso de la iniciativa; se le ...
Fue un acierto llevar a cabo el Diálogo por el Sector Cultural que impulsó, por segunda ocasión, el Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu), con el esfuerzo desinteresado de Eduardo Cruz Vázquez, gestor agudo que comprende el peso de la iniciativa; se le reconoce su esfuerzo y la seriedad con que logró concretar el encuentro en el que se dieron cita Ana Francis López Bayghen Patiño, mejor conocida como Ana Francis Mor, representante de Claudia Sheinbaum; Consuelo Sáizar de la Fuente, en representación de Xóchitl Gálvez, y Ruth Alejandra López Hernández, por Jorge Álvarez Máynez.
Dicho esto, es cierto que la conversación tuvo momentos de lucidez y algunos contrastes que aportaron un panorama de cada proyecto, sin embargo, imperó un tono acartonado entre las participantes y existieron algunas distracciones en el control del tiempo y en la cronología de las intervenciones, es decir, la logística ensució el diálogo, el cual careció de contundencia, de argumentos concretos y propuestas aterrizadas. Claro, esto lo dice alguien que jamás ha organizado ni una fiesta de cumpleaños.
Pienso que a esta charla debieron sumarse algunas preguntas que trascendieran el formato y, para eso, se pudo lanzar una convocatoria amplia para que los flancos de la comunidad cultural aportaran preguntas directas que mostraran la carne y el hueso de las participantes.
Los cuestionamientos, anónimos o no, habrían añadido espontaneidad al encuentro y éste no se habría tornado en la cita inexorable a la que cada personaje sumó su discurso, un puñado de propuestas, un salpicón de cifras y críticas con un abordaje periférico que se quedan en el papel, es decir, un diálogo entre políticos saturado de lugares comunes y desde su zona de confort.
Por ejemplo, ¿qué le hubieran preguntado un artesano, un bibliotecario, un editor o un exempleado a Consuelo Sáizar?, ¿qué pudo cuestionar un músico de concierto sin plaza, un arqueólogo, un trabajador de capítulo 3000 o una alumna de La Esmeralda a Mor?, ¿qué habría señalado algún creador escénico de origen neoleonés o jalisciense a López Hernández?
Está muy bien repasar las plataformas, nunca está de más, pero faltó que las representantes de cultura reaccionaran a temas más inmediatos. ¿Qué habría ocurrido en la conversación si las participantes hubieran dado su opinión sobre la Estela de Luz y su destino?, ¿sobre la corrupción del proyecto Museo de Museos en el antiguo Palacio del Marqués del Apartado?, ¿qué habrían comentado acerca de la estrategia de lectura que se lleva desde el Fondo de Cultura Económica?, ¿encuentran fallas y beneficios en el plan emprendido por Paco Ignacio Taibo II? ¿No habría sido deseable que hablaran de cómo mejorar el impacto del Tren Maya en la infraestructura cultural, si vale la pena tener tres cinetecas en la CDMX o qué uso dar a los escenarios del Proyecto Chapultepec, que casi está terminado?
APUNTE AL MARGEN
En el diálogo, Ana Francis Mor dijo lo siguiente a Sáizar: “La reforma de los derechos laborales de las personas de la cultura está atorada en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, que la preside un diputado priista del movimiento que tú representas. Ojalá pase la siguiente legislatura. Sería buenísimo”.
Obviamente ni Mor ni Sáziar ni López Hernández conocen del tema, porque el documento no se turnó a la Comisión de Cultura ni siquiera para que emita una opinión y, hasta donde recuerdo, la minuta está detenida en la Comisión de Trabajo y Previsión Social, dado que modificaría la Ley Federal del Trabajo, y su presidente, según el sitio web de San Lázaro, es… de Morena.
