Crece el deterioro
El Monumento a La Raza registra daños en una de las cuatro cabezas de la serpiente emplumada ubicada al pie de las escalinatas.
El escritor y promotor cultural Enrique Ortiz, conocido como Tlatoani Cuauhtémoc, denunció ayer, en redes sociales, el estado de vandalización y abandono en que se encuentra el Monumento a La Raza, inaugurado en 1940 al norte de la Ciudad de México, el cual diseñaron Francisco Borbolla y Gustavo Sáenz, con la colaboración del escultor Luis Lelo de Larrea.
Se trata de una pirámide de 50 metros de altura que, en su pedestal superior, sostiene la escultura de un águila sobre un nopal devorando una serpiente, realizada por Georges Gardet, así como relieves de Jesús F. Contreras.
A través de un recorrido fotográfico, el autor de La última victoria mexica, registró el deterioro de “una de las cuatro cabezas de serpiente emplumada que se ubican al arranque de las dos escalinatas del monumento”, donde se observa su destrucción y el crecimiento de yerba en su interior.
También mostró el desgaste y la falta de elementos en uno de los dos conjuntos escultóricos, realizados por Luis Lelo de Larrea, el cual lleva por nombre Defensa de Tenochtitlan, y lamentó el estado de las fuentes que rodean la pirámide, aunado a que este espacio carece de iluminación y está plagado de grafitis.
Desde julio de 2022, Excélsior ha reportado parte de estas afectaciones. En aquel momento, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, encabezada entonces por Claudia Curiel, y otras autoridades de la capital, emitieron un comunicado en el que se comprometieron a iniciar las gestiones para restaurar el monumento.
Incluso, aseguraron que el Cencropam realizaría un dictamen para identificar los daños y presentar una propuesta de intervención, a partir de lo cual se solicitaría la autorización al INBAL y la Seduvi, y se buscarían los recursos para la rehabilitación.
Han pasado dos años desde entonces, pero, más allá de discursos y promesas, ninguna autoridad ha atendido el deterioro del monumento. Curiel hoy dirá que el tema ya no está en sus manos –aunque en su momento lo olvidó–, así que le corresponde a Ana Francis Mor, actual titular de Cultura local, informar cuándo será atendida esta pirámide o si, por alguna razón, le ocurrirá lo mismo que al basamento del Conjunto de Cristóbal Colón: permanecer en el abandono y agudizar su desgaste, como si debieran pagar algún tipo de penitencia por su significado.
“PLAN MAESTRO”
Es una buena señal que, en medio de la crisis que viven las escuelas de artes del INBAL, Claudia Curiel, titular de Cultura federal, se haya reunido con al menos 50 representantes de las comunidades académicas, estudiantiles, administrativas y directivas de sus 12 escuelas profesionales.
El hecho fue reportado por Curiel, en redes sociales, y por el INBAL, en el comunicado 053, en el que ya no se promueve la idea de hacer un diagnóstico ni una reingeniería, sino “un plan maestro para el fortalecimiento de las escuelas”. Esperemos que dicha estrategia sea la respuesta definitiva para atender las carencias que enfrentan estas academias y no un mero recurso para postergar lo obvio: la falta de presupuesto para adquirir instrumentos, contratar más docentes y restaurar sus inmuebles desde las entrañas.
A dicha reunión también asistieron Marina Núñez (SC), Alejandra de la Paz (INBAL) y Déborah Chenillo (SGEIA), aunque la gran ausente fue Lucina Jiménez (Formación y Gestión Cultural), quizá para calmar las aguas y no volver a sus promesas incumplidas.
Un dato adicional que ha pasado inadvertido es que, si bien Curiel ha sostenido reuniones con funcionarios, líderes sindicales, estudiantes, académicos e integrantes de la comunidad artística, ha evitado convocar a periodistas, pese a que, en su toma de protesta, prometió un encuentro. ¿En qué momento la funcionaria estará lista para responder dudas y cuestionamientos en torno al sector cultural?
