Artes pulverizadas

Preocupa que Miguel Ángel Navarro, gobernador de Nayarit, insista en construir un estadio de futbol en el predio que ocupó, en la última década, la Ciudad de las Artes, en Tepic. ¿Por qué la urgencia de edificar un campo de futbol en una entidad que carece de liga de ...

Preocupa que Miguel Ángel Navarro, gobernador de Nayarit, insista en construir un estadio de futbol en el predio que ocupó, en la última década, la Ciudad de las Artes, en Tepic.

¿Por qué la urgencia de edificar un campo de futbol en una entidad que carece de liga de balompié y que no tendrá participación alguna en el Mundial de 2026? ¿Cuál es la premura en crear un estadio que, dentro de una década, lucirá como un pequeño elefante blanco?

¿Por qué iniciar la demolición del espacio de educación artística y el retiro del arbolado —aunque estuviera en ruinas e inconcluso— sin contar con permisos ni presupuesto? ¿Qué justificación sostiene esta serie de decisiones atropelladas que apresura el paso para convertir un espacio público en un foro en pos de ganancias? Aquí no hay lógica.

Para dirimir la controversia, la autoridad asegura que mantendrá los dos edificios destinados a la enseñanza superior de música y danza, convirtiéndolos en apéndices de un estadio que, con el paso de los años, podría requerir de esos inmuebles para convertirlos en salones de fiestas. ¿No era mejor recuperar el predio completo e invertir ese mismo presupuesto en crear un espacio similar al Cenart, con su torre de investigación, áreas verdes para cobijar alguna feria del libro o conciertos al aire libre? Quizá la autoridad local piensa que los tepiqueños no necesitan espacios culturales de alto nivel.

Recordemos que durante las recientes protestas también se ha mencionado que otros espacios del estado se encuentran deteriorados, como la Casa Museo Amado Nervo, que es el inmueble donde nació el poeta nayarita, y el lugar donde nació el niño héroe Juan Escutia.

Hasta ayer, artistas, creadores y ciudadanos ya tramitaron cuatro amparos para detener la extinción del espacio artístico y evitar represalias por parte de los cuerpos de seguridad.

La pregunta pareciera ociosa, pero ¿por qué la titular de Cultura, Claudia Curiel, no ha revisado este tema ni se ha involucrado en la defensa del sitio? ¿Acaso no está informada o le parece que este edificio no era digno? Dudo mucho que ella apruebe su destrucción. Sin embargo, debemos recordarle que no todo son concursos de canto o venta de artesanías en Los Pinos.

De momento, me quedo con la reflexión de Carlos Lara, integrante del despacho Artículo 27: “Es una vergüenza, una pena, que la defensa de la cultura se tenga que hacer en tribunales… y que ese algoritmo verbal del actual gobierno, que habla de hacer de la enseñanza y la expresión artística un derecho, quede pulverizado”. Sin palabras.

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ACERVO EN CRISIS

Desde hace algunos meses el Archivo Histórico y Museo de Minería A.C. (AHMMAC), situado en Pachuca, Hidalgo, tiene problemas financieros para sostener los cinco espacios que tiene a su cargo, incluyendo su acervo histórico, que resguarda un fondo que va de 1727 a 1985, junto con una hemeroteca, biblioteca y fototeca.

Los recintos son atendidos por al menos 28 personas, entre ellos dos exmineros y descendientes de mineros, quienes ofrecen visitas guiadas.

Al respecto, Belem Oviedo, directora del AHMMAC, me comentó que “a raíz de la pandemia por covid-19 —en 2020— iniciamos una crisis que se ha ido agudizando. Además de que fue preciso cerrar casi un año todos nuestros museos y los donativos han caído como consecuencia, en gran medida, del efecto que la misma pandemia tuvo en la economía”.

Para mantener estos espacios, que sí están en riesgo, comenta que necesitarían recibir donativos mensuales por 700 mil pesos, para continuar resguardando los sitios patrimoniales y el archivo, así como para brindar atención adecuada a investigadores, estudiantes y visitantes. Ojalá que ésta no sea la constante de los museos pequeños en el interior del país.

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