Acumulan protestas

El domingo 30 de noviembre, Solistas Ensamble de Bellas Artes alzó la voz antes de su Gala de Zarzuela.

Se acaba el año, pero continúan las protestas de los grupos artísticos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), que encabeza Alejandra de la Paz.

Hace unos días tocó el turno al Solistas Ensamble de Bellas Artes, agrupación con 41 años de vida, que antes de iniciar su Gala de Zarzuela alzó la voz para denunciar una realidad impostergable: la falta de soluciones por parte de su director, José María Serralde, director de la Coordinación Nacional de Música y Ópera (CNMO), pese a organizar distintas reuniones cargadas de promesas sin cumplir.

La protesta —que pasó desapercibida, ya que las miradas estaban puestas en la apertura de la 39 Feria Internacional del Libro de Guadalajara— ocurrió el domingo 30 de noviembre, en la Sala Principal de Bellas Artes, como se consignó en un video que circula en redes, en el que se observa cómo, poco antes de iniciar la gala, un representante del ensamble leyó un mensaje en el que denunció que “la organización de ensayos con otras agrupaciones artísticas u orquestas no es cuidadosa ni prevé los tiempos mínimos indispensables para la preparación adecuada de un concierto digno”.

Tal ausencia de planeación, que debería resolver Serralde —funcionario cercano a la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, quien lo nombró en el cargo hace poco más de un año—, ha obligado a los músicos a posponer presentaciones, al no poder garantizar los estándares de excelencia requeridos.

Señalaron que la búsqueda de sedes para sus conciertos, que compete a la Coordinación Nacional de Música y Ópera, también ha recaído en múltiples ocasiones sobre la agrupación, por lo que han debido resolver sobre la marcha.

Lamentaron que no se haya lanzado la convocatoria para ocupar una plaza de cantante tenor, que permanece desocupada desde agosto pasado, y perfilaron el panorama de la siguiente forma:

“Si nuestro grupo ha salido adelante en esta temporada es por nuestro compromiso y esfuerzo como artistas… Denunciamos que, a pesar de las diversas reuniones sostenidas con la Coordinación, en las que han ofrecido garantías de corrección y de mejoría, las problemáticas siguen existiendo. Lo único que exigimos son acciones concretas e inmediatas para el mejoramiento de nuestras condiciones artísticas y laborales”, indicaron.

Por último, pero no menos relevante, señalaron que el ensamble enfrenta un descuido importante en la difusión y publicidad de sus eventos e, incluso, advirtieron que la información promocional publicada en redes en ocasiones llega con un retraso considerable o con datos equivocados, lo cual impacta en la afluencia del público y en la proyección de su labor.

 Es curioso que las autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y de la CNMO a menudo ponderen las bondades de la música de concierto y se desvivan por enaltecer la función social de las agrupaciones artísticas. Sin embargo, cuando brotan las protestas y las inconformidades, los funcionarios se asombran e intentan convencer a los artistas de que hay mucho por hacer, que el sol saldrá para todos y que, al evidenciar las deficiencias, sólo se logra dañar la reputación de las agrupaciones. Entonces vienen de nuevo las mesas, las negociaciones y las promesas de un futuro más afortunado. Nadie dijo que antes fuera mejor, siempre ha sido lo mismo. Ni hablar.

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¿Y SHOSTAKÓVICH?

Con un “ligero retraso”, Claudia Curiel presentó el jueves pasado la grabación de música orquestal de compositoras contemporáneas mexicanas (Andrea Chamizo, Georgina Derbez, Ana Lara, Hilda Paredes y Marcela Rodríguez) con la Filarmónica de la Ciudad de México, que debió salir en marzo pasado. Ahora ya sólo queda pendiente la otra grabación que la propia Curiel anunció desde 2023, que incluiría música de Dmitri Shostakóvich, bajo la batuta de Scott Yoo. A lo mejor está muy difícil de remasterizar.

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