500 años, en vilo

En su testamento, Hernán Cortés estipuló que el Hospital de Jesús sea perpetuo.

En pleno aniversario por los 500 años del Hospital de Jesús, su patronato lanzó un grito de auxilio para convocar a autoridades federales, locales y a la iniciativa privada a realizar donaciones para mantener y ampliar su labor, dedicada a atender personas de bajos recursos, y para el sostenimiento de este edificio antiguo que resguarda un importante acervo cultural.

Recordemos que este nosocomio, fundado por Hernán Cortés en 1524, es considerado el más antiguo del continente americano que, además, mantiene su función original, y resguarda joyas del periodo colonial, como un artesonado renacentista, único en América, que elaboró el ebanista español Nicolás Illescas, entre 1578 y 1582, integrado por 153 octaedros labrados en madera, con rosetas cubiertas con polvo de oro.

A esto se suman 14 pinturas del periodo novohispano, en su mayoría anónimas, que incluyen dos retratos de Hernán Cortés, otro de su hijo Martín, uno más de la virgen que visita el hospital (1584) y dos más identificados como Divina Pastora, pintado por José de Páez, y La Santísima Trinidad, de José de Miranda; además de dos murales, uno atribuido al criollo Juan de Arrúe —dañado ligeramente por los sismos—, y otro del muralista chihuahuense Antonio González Orozco, que retrata la historia de la medicina desde la época prehispánica hasta el siglo XX.

Así como la joya barroca del Templo de la Purísima Concepción y de Jesús Nazareno, que resguarda los restos mortales de Hernán Cortés; la fachada de la primera catedral de la CDMX que, en 1691, fue desmontada y traída a este recinto, y el mural Apocalipsis, de José Clemente Orozco, pintado en el coro del edificio religioso y cuya restauración está por concluir.

El llamado de alerta lo hizo el patronato, integrado por los doctores Octaviano Rosales Serafín y Pedro Álvarez Sánchez, y el contador Adrián Rivera, quienes recordaron que Hernán Cortés estipuló en su testamento —resguardado en España— que el hospital sea perpetuo y que para su manutención se utilizarían todas las propiedades del fundador.

Incluso, se reveló que el recinto fue administrado por cerca de 20 generaciones de herederos de origen español e italiano, hasta que uno de ellos —no se dio su nombre— vendió algunos documentos históricos del recinto y otros más los perdió al apostar en Las Vegas, ante lo cual el gobierno mexicano emitió un decreto para establecer que los patronos del recinto debían ser de nuestro país.

Ahora, el inmueble sobrevive gracias a la renta de algunos locales que albergan tiendas de ropa y de zapatos, pero, ayer, los integrantes del patronato reconocieron que necesitarían cerca de 200 millones de pesos para garantizar la supervivencia y la actualización del nosocomio.

Otro aspecto que revelaron es que el inmueble no cuenta con una escritura para todo el predio —el cual abarca toda la manzana entre las calles 20 de Noviembre, Mesones, Pino Suárez y República del Salvador, en el Centro Histórico—, aunque saben que la original estaría en España, por lo que deberán obtener una copia y regularizar el trámite en la CDMX, lo que no hace mucho alguna notaría cotizó en cerca de 20 millones de pesos. Por suerte, hace unas semanas recibieron la propuesta de una multinacional que podría absorber el costo del trámite.

Esperemos que el patronato logre recaudar los fondos para evitar que este espacio deje de existir, tras 500 años de historia, y que no quede como una simple pieza de museo o, en el peor de los casos, quede en el abandono o transformado en un inmueble exclusivamente comercial. Por desgracia, al ser parte del legado de Hernán Cortés, dudo que alguna autoridad local o federal de la actual administración quiera participar en el rescate de esta institución de asistencia privada (IAP).

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