Cambios

Marcelo Ebrard Casaubón, futuro canciller del país, está haciendo su tarea diplomática. En tan sólo unos días se perciben los cambios en la forma y estilo de hacer las cosas en este proceso de transición del gobierno federal, por ejemplo, la integración de Jesús Seade al equipo negociador del TLCAN liderado por Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

Ebrard dio seguimiento en Puerto Vallarta a la Cumbre con los Presidentes de Perú, Martín Vizcarra Cornejo; Colombia, Juan Manuel Santos Calderón; Chile, Sebastián Piñera Echenique, con la anfitrionía del presidente Enrique Peña Nieto, para revisar y fortalecer los acuerdos de la XIII Cumbre de la Alianza del Pacífico, con objeto de consolidar la integración y desarrollo económico de nuestro país y América Latina, donde se integrarán como Estados asociados Corea del Sur, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur.

Los países que integran la Alianza del Pacífico representan el 38% del PIB de América Latina y juntos constituyen la octava economía mundial al tener una población de 233 millones de habitantes. Al encuentro asistieron los presidentes Michel Temer, de Brasil; Mauricio Macri, de Argentina, y Tabaré Vázquez, de Uruguay, miembros del Mercosur, para propiciar acercamientos a la Alianza.

Así se ratifica la necesidad de seguir impulsando el libre comercio en momentos en que afloran posturas proteccionistas en el mundo, particularmente en Estados Unidos. Marcelo Ebrard, sin el nombramiento formal de secretario de Relaciones Exteriores, está operando de manera importante en favor del país, de la dignidad de las personas, de la soberanía y del respeto que nos merecemos los mexicanos ante el concierto internacional de las naciones y, por supuesto, todo esto redundará en el liderazgo que históricamente hemos tenido.

La recepción de la comitiva de alto nivel del gobierno de Donald Trump, la carta que firmó y envió el futuro presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, donde fija postura y posición de su gobierno próximo para orientar la agenda bilateral de ambas naciones, las propuestas de nombramiento de embajadores; del exrector de a UNAM, doctor Juan Ramón de la Fuente, ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), quien tiene cartas credenciales sobradamente acreditadas, y de la experimentada diplomática Martha Bárcena, quien ha sido embajadora de México en Dinamarca, Turquía y, actualmente, ante organismos de Naciones Unidas en Roma (FAO, PMA, FIDA), destacando su labor pacifista al ser miembro fundador del Desarmex, una ONG que  promueve la educación para la paz y el desarme.

De esta manera, política y diplomacia, sumadas a la estabilidad y desarrollo de la economía, estarán rindiendo frutos anhelados. Qué decir de la espléndida relación de Andrés Manuel López Obrador con los empresarios del país.

Alfonso Romo, próximo coordinador de la oficina de la Presidencia, reunió importantes hombres de empresa del Grupo Monterrey en torno al futuro Presidente: Rogelio Zambrano (Cemex), Armando Garza Sada (Alfa), Enrique Zambrano (Proeza), Federico Toussaint (Lamosa), Eduardo Garza (Frisa), Juan A. González Moreno (Gruma), Juan Ignacio Garza (Caintra) y Tomás González Sada (Vitro). Del Consejo Mexicano de Negocios: Claudio X. González (Kimberly Clark) y Alejandro Ramírez (Cinépolis), todos se comprometieron a la creación de miles de empleos impulsando la producción nacional; de esta manera se combatirá la pobreza generando condiciones de crecimiento y bienestar en todas las regiones de nuestro país.

Experto en asuntos electorales, Marcelo Ebrard realizó la tarea de impulsar la candidatura de AMLO en los estados del norte del país donde no tenía presencia significativa, logrando que en Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Baja California, Chihuahua, Durango y Baja California Sur, la circunscripción electoral más compleja, el triunfo de AMLO fuera contundente.

Ebrard Casaubón, egresado del Colegio de México (Colmex), se matriculó en la licenciatura de Relaciones Internacionales y habla varios idiomas. Hombre culto, sensible y con olfato para las cosas públicas, es una garantía para el sano desarrollo de la política exterior mexicana que, cierto estoy, vivirá nuevamente páginas de esplendor. ¿O no, estimado lector?

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