Guitarras, otra vez
En el rock hay arquetipos, tu instrumento te define. No es que todos los que tocan el bajo sean iguales, pero hay características de personalidad o actitud que se repiten. Como eso de que los bateristas no dejan de tocar un sólo segundo ensordeciendo a los demás perdón ...
En el rock hay arquetipos, tu instrumento te define. No es que todos los que tocan el bajo sean iguales, pero hay características de personalidad o actitud que se repiten. Como eso de que los bateristas no dejan de tocar un sólo segundo ensordeciendo a los demás (perdón bateristas, pero sí sucede).
A los guitarristas nos pintan obsesionados con coleccionar guitarras, aunque ya tengamos suficientes. Hay varios memes, por ejemplo, ese en el que está una pareja en la cama, el hombre sonríe viendo al infinito y la mujer lo ve con el ceño fruncido: “seguramente está pensando en otra”, resulta que el hombre está imaginando guitarras que se quiere comprar. O aquel en el que la esposa llora al teléfono diciendo: “me dijo que ya no iba a comprar guitarras y llegó con una nueva”. A mí me divierten, porque conozco a muchos músicos que están obsesionados con las guitarras. Yo no soy de esos, me considero un bicho raro dentro del rocanrol, me interesa más ir a una librería que a una tienda de guitarras.
Por ejemplo, Ramiro del Real, hermano de Meme, que viene acompañándonos desde hace meses en esta gira de Jei Beibi, es un obseso de las guitarras. No sólo la toca magníficamente, sino que sabe de modelos, años, marcas; como si se tratara de vinos, él sabe cuál es la mejor cosecha.
Al llegar a Nashville, la meca de la música country en Estados Unidos, Ramiro estaba muy emocionado con ir a una tienda de instrumentos, Gruhn Guitars, que lleva el apellido de su dueño: George Gruhn, quien es una eminencia en el mundo de las guitarras vintage. Más bien es un gurú. Y si es un gurú en Nashville, entonces lo es también de Estados Unidos y, por lo tanto, es una figura mundial. Edita la guía más famosa de referencia de colecciones de guitarras de Estados Unidos. Tiene varios libros sobre el tema y cientos de personas se acercan a él para pedir que certifique el valor de sus instrumentos.
La tienda es un museo. La curaduría es perfecta, no cualquier guitarra está en la tienda. Todas las que están colgadas en sus paredes es por una muy buena razón: son las mejores. Tanto eléctricas como acústicas. También bajos y contrabajos. Banjos, ukuleles, mandolinas.
Estuvimos cerca de dos horas probando guitarras, sobre todo acústicas. Todas tenían un sonido fantástico. Claro, hasta había una Les Paul año 1959, que costaba nada más ¡50 mil dólares! Ésa estaba dentro de una vitrina, no nos atrevimos a pedirla, no la vayamos a rayar.
Ir a una tienda de este tipo no significa que tengas que comprar algo. Mis compañeros fueron a Chicago Music Exchange cuando estuvimos en esa ciudad y nadie adquirió nada. Se suponía que en Gruhn Guitars tampoco nadie iba a comprar, pero de repente apareció the man himself, George Gruhn, hablando maravillas de las guitarras que estábamos probando, unas Martin, un modelo nuevo que están haciendo con madera rescatada de un barco que se hundió en 1889. Gruhn nos contó que desde 1937 las guitarras Martin no habían sonado tan bien. Lo decía en una voz muy bajita. Tiene 73 años.
“Si compran estas guitarras se darán cuenta cómo su sonido va a crecer después de tocarlas mucho. Y como ustedes tocan muy fuerte... pues bueno, la madera se va a aflojar pronto”.
Nos invitaron a pasar a su despacho, en su escritorio tenía miles de papeles apilados, y detrás una pecera con dos serpientes. Como les digo, nadie tenía intenciones de comprar guitarras, pero ¿cómo no hacerle caso a Su Eminencia?
Ramiro salió sin guitarra de la tienda, pero Meme y yo sí. Tal vez debo empezar a considerarme como uno más de los guitarristas de los que los memes hacen mofa. Ni modo. Y sí, los bateristas ensordecen todo el tiempo.
