Días
El otro día estaba manejando, sintonicé la radio y cuando el locutor presentaba la última canción de su programa una de los Libertines, dijo: “¡que tengan un buen miércoles!” con un entusiasmo desmedido. Casi doy un volantazo “¿¡miércoles!? ¡pensé que era ...
El otro día estaba manejando, sintonicé la radio y cuando el locutor presentaba la última canción de su programa —una de los Libertines—, dijo: “¡que tengan un buen miércoles!” con un entusiasmo desmedido. Casi doy un volantazo “¿¡miércoles!? ¡pensé que era martes!” Sentí que la sangre se me iba a los pies. Tantas cosas tenía que hacer en ese día martes que ya de pronto me habían quitado, que se me fue de las manos, ¿a dónde?
Nunca me pasa algo así. No soy una persona tan despistada. Reflexioné un poco y me di cuenta que el locutor se había confundido. Tomé mi celular para corroborar la fecha y sí, era martes, y todo estaba en orden, nadie me había robado esas 24 horas tan preciadas, pero ¿cómo es posible que pongan a un locutor tan despistado? ¡Qué irresponsabilidad! Sobre todo porque a uno le enseñan desde chiquito que todo lo que aparece en la televisión, en la radio y, ahora en internet, es la VERDAD. Nos han programado para creerles y pensar que ellos tienen la verdad absoluta. Claro que no estoy de acuerdo con esto. Hay que liberarse de ese yugo. Pero de que así estamos condicionados no hay duda.
Era martes y yo estaba a salvo. Mientras escuchaba la voz arrastrada del cantante de The Libertines pensé que seguramente él, Pete Doherty, no sabía en qué día vivía ¿o sí? Unos amigos los vieron en el aeropuerto cuando se iban de México y decían que literalmente lo iban arrastrando hacia el avión. Excesos, qué les digo.
Recordé que hace años, siglos, salía yo con una chava que estaba estudiando medicina. Vivía con otras compañeras en un departamento cerca de la universidad a la que asistían. Eran reventadísimas. Fiesta tras fiesta. Pero al mismo tiempo eran las mejores de su clase. Estudiaban mucho. ¿Quién dijo que las dos cosas están peleadas? Eran muy jóvenes, así que se podían dar el lujo de llegar a clase sin dormir. El caso es que un día esta chava me dijo: “Creo que ya tenemos que pararle. ¡Se nos perdió un día!”. ¿¿What?? “Sí, nos pusimos a revisar lo que habíamos hecho en toda la semana: lunes, martes, miércoles... pero al llegar al jueves, no supimos qué hicimos. Ninguna lo sabe, nadie se acuerda, es como si no hubiese existido ese día. El viernes sí, ése sí”. Me acuerdo perfecto de la cara de esta chava, sorprendida, asustada incluso. La dejé de ver, a ella y a todas sus amigas, no sé si realmente le pararon a su tren o se siguieron de largo perdiendo días cada semana. Eran las mejores de la clase y no dudo que ahora trabajen en los mejores hospitales de México. ¿Se les seguirán perdiendo los días?, espero que no.
En la FIL de Guadalajara —que acaba de pasar— todos los días alguien me preguntaba qué día era. En serio. Nadie sabía en qué parte de la semana estaba, ¿al principio o al final? Todos los días les parecían iguales ahí encerrados entre libros y presentaciones de nuevas novelas y colecciones de cuentos. Si a eso le sumas las fiestas que cada editorial daba en las noches, las cenas, las comidas para cerrar negocios o que el stand de Almadía daba mezcal a sus clientes, entonces imagínense el desfase temporal.
Yo tengo una agenda bien armada, una súper agenda. Hay quienes se acercan a mí para saber ubicarse en el tiempo. Creo que podría ser un Guardián del Tiempo.
Un día tuve un sueño lúcido en el que un ser extraordinario, con un gran poder, había desaparecido un día. Yo notaba cómo había trastocado los mecanismos que mantenían bien afianzado El Tiempo. Me dijo: “Mira, he desaparecido este día de la existencia. Sólo tú lo sabes, sólo tú lo vas a notar”. Lo recuerdo y se me enchina la piel, ¿por qué quitó ese día en específico de la existencia de todos? ¿Qué había pasado en él?
Es por eso que escuchar a un locutor despistado me pone tan mal. No quiero que me roben mis días. Ya sé que no son “míos”, pero yo los estoy viviendo. Y los quiero vivir a tope.
