Gobernar con todo o gobernar con todos
Creo que es importante el conocimiento de algunos capítulos de nuestra historia de hace un siglo para entender el actual debate sobre una reforma electoral. Me refiero a lo que han declarado gobiernistas y oposicionistas, aunque ninguno de los dos bandos ha presentado iniciativa alguna.
Hoy cumplo 28 años en Excélsior y no le cambio. ¿Como para qué?
Jesús Reyes Heroles logró inventar un sistema genial con el que se logró desactivar un grave problema gestado 50 años antes. Tuvo imaginación, tuvo innovación y tuvo inspiración.
Creo que es importante el conocimiento de algunos capítulos de nuestra historia de hace un siglo para entender el actual debate sobre una reforma electoral. Me refiero a lo que han declarado gobiernistas y oposicionistas, aunque ninguno de los dos bandos ha presentado iniciativa alguna.
La Revolución Mexicana fue un proceso esencial en la configuración nacional. Fue altamente benéfica y negarlo es mezquino. Pero fue brutalmente violenta y negarlo es cobarde. Fueron 20 años desde el primer disparo de los Serdán, en 1910, hasta el último disparo de la Cristiada, en 1930. Ello costó más de un millón de vidas, incluidas las de 3 presidentes asesinados y de 50 importantes líderes revolucionarios.
Así, llegó el momento de consolidar las prerrogativas de la Revolución y de serenar las furias, las cuales estaban encarreradas para seguir matando y fuertemente armadas “hasta los dientes”, pero ahora más que antes porque ya eran dueños de todo. La solución de Plutarco Elías Calles fue también genial. La creación de un partido de la más amplia inclusión y de la más fuerte unión. Nació lo que ahora conocemos como PRI. La fusión de 400 partidos locales y organizaciones gremiales y territoriales.
Es lógico que un partido así naciera invencible, aunque no unánime. Pero no nació para ganar una elección. Eso sería una fruslería carpera. Nació para evitar la matanza de otra revolución. No para ganar votos, sino para preservar vidas. Para estabilizar al país durante ya 100 años.
Pero fue su propia fortaleza la que generó su flaqueza. No podía perder en lugar alguno, aunque tuviera tan sólo 60% de las voluntades. Pero las izquierdas y las derechas fueron avanzando y lograron, digamos, que 40% de los sufragios, que no les serviría para nada.
Como paradoja, ese sistema que se basaba en la inclusión resultaba excluyente de casi la mitad de las voluntades que no lograban los números distritales. La solución no fue castigar a las mayorías anulando sus triunfos, sino incorporar a las minorías. Es decir, incluir a todos y gobernar con todos, no gobernar con todo.
Desde luego, hubo que sacrificar algunos factores de pureza democrática. Se garantizó 40% de representación para las minorías, aunque éstas fueran tan sólo de 10% o de dos por ciento. Pero fue un precio de la nueva ecuación, desde luego, sin olvidar que tanto la sobrerrepresentación de las mayorías como la sobrerrepresentación de las minorías deniegan la representación pura.
No es el caso distraernos en argumentos zafios, sino discutir y resolver para el futuro el fondo de una realidad política que es más fuerte que la teoría política. Resulta que ya son millones de mexicanos y el número va creciendo de quienes ya no creemos que alguno de los seis partidos nos representa ni en las discusiones ni en las proposiciones ni mucho menos en las decisiones.
Hoy, 35 millones no votan y otro tanto lo hacen sin entusiasmo y sin esperanza. Sienten más confianza y creen más en las empresas que en el gobierno. Se presienten más respaldados y más comprendidos por los medios que por los partidos. Prefieren recurrir a la calle que a su diputado. Y les resulta indiferente que les dejen o les quiten sus curules, sus millones y sus fueros a unos partidos que no los representan, sino que los avergüenzan. ¡Vamos!, que con reforma o sin reforma, de todos modos te llamas Juan.
Ese 70% de los ciudadanos hoy necesita un nuevo Calles y un nuevo Reyes Heroles que inventen una nueva solución que garantice para México lo que ya se había logrado y que hoy se ha perdido. Nos hacen falta hoy y más falta nos harán en el futuro.
La política es ciencia exacta. El que no sabe cuál es el destino, no sabrá cuál es el camino. Gobernar con todo es dictadura. Gobernar con todos es democracia. Así de fácil.
