México, Estados Unidos y el ébola: lo posible y lo probable
La derecha estadunidense podrá decir lo que quiera y justificar como quiera su propuesta para cerrar la frontera, pero si el ébola llega a México será desde Estados Unidos o a causa de Estados Unidos. Por lo pronto, la realidad es que el ébola ya está en Estados ...
La derecha estadunidense podrá decir lo que quiera y justificar como quiera su propuesta para cerrar la frontera, pero si el ébola llega a México será desde Estados Unidos o a causa de Estados Unidos.
Por lo pronto, la realidad es que el ébola ya está en Estados Unidos y llegó desde África, con visa legal.
Claro que eso no va a hacer que aquellos, sobre todo republicanos, que advirtieron con bombo y platillos sobre la posibilidad de la contaminación de ébola vía México reconozcan el error. Simplemente cambiarán la formulación de sus denuncias.
Casi habitualmente, cualquier republicano estadunidense que busque la reelección o se oponga a una reforma migratoria, alega una amenaza en la frontera con México. Y es peor todavía como cuando en el caso actual, los ciudadanos estadunidenses promedio están asustados.
Cierto. La misma idea de amenaza es una buena forma de explotar la histeria y la paranoia que suele afligir a los estadunidenses para proponer una agenda antireforma migratoria. Es casi histórico: antes de la independencia de Gran Bretaña el propio Benjamin Franklin lamentaba la llegada de esa gente zafia, inculta, sucia, grosera, inadaptada de Alemania.
Pero el alarmismo no es sólo respecto al ébola sino a la posible llegada a Estados Unidos de terroristas islámicos que de acuerdo con ellos pudiera ocurrir, si no pasó ya, a través de la que consideran como débilmente vigilada frontera con México.
Y no es que esas ideas sean imposibles. En teoría todo es posible. Incluso que haya una visita de seres extraterrestres la próxima semana, desfile por Paseo de la Reforma incluido.
Lo probable, sin embargo, es otra cosa.
Los contactos de México con África, aunque ya viejos, son escasos. Las colonias de mexicanos con ascendencia de Oriente Medio son más bien de migrantes de origen cristiano y la religión musulmana tiene una muy pequeña presencia en el país.
En ambos casos, los vínculos estadunidenses son en cambio numerosos. Están limitados tal vez por una relativa ausencia de vuelos directos, aunque si hay numerosas vías indirectas.
Y en ese sentido, si se acepta la premisa de que tratan de llegar a Estados Unidos vía México, lo más probable es que el tiempo que un migrante indocumentado africano tarde en llegar a México desde África Occidental, a través de Europa o desde América del Sur, sea tanto que si es portador del ébola la enfermedad se declare mientras está en el país.
Hoy por hoy, con todo, lo más probable es que si el ébola llega a México, sea traído por alguien contagiado en Estados Unidos, donde ya hay casos.
La aritmética es simple. Por un lado no sabemos con precisión el número de vuelos de África a Estados Unidos; los reportes son de frecuentes cambios y relativamente pocos vuelos directos.
Pero en el caso de Europa la cuestión es diferente. Los vuelos a la semana pueden ser docenas, a aeropuertos tan diversos como los de Boston, Nueva York, Washington DC, Raleigh, Charleston, Atlanta y Miami, sin contar otros posibles.
Y todo eso para no recordar que a pesar de más de 15 años de alegatos en ese sentido, los terroristas que han cometido algún atentado en Estados Unidos han sido estadunidenses descontentos —como en el caso de Oklahoma, 1995—, fanáticos islámicos que llegaron legalmente —septiembre 11, 2001— o de personas que entraron a través de la frontera con Canada.
Pero es más fácil denunciar lo imaginario que lo probable.
*Periodista
