AMLO vs. CNTE, Reforma Educativa

La falta de consensos se refleja desde el significado de la Reforma Educativa y el alcance de cancelarla, derogarla o reformarla

La Reforma Educativa será la primera que desmontará el próximo gobierno, a pesar de no saber a ciencia cierta qué se hará con ella. El salto sirve para diferenciarse de la actual administración, como prometió López Obrador en campaña, pero también puede ser un brinco al vacío de darse sin consenso sobre el futuro de uno de los temas más importantes para el país y en medio de una creciente conflictividad de la CNTE para derrumbarla.

En el Congreso se presentaron, casi al unísono, dos iniciativas para reformar el artículo 3º constitucional sobre educación, ambas de legisladores de Morena, pero con contenido y propuestas distintas.

Una, de la senadora Blanca Estela Piña, habla de modificar la fracción II sobre la constitucionalidad del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, pero no de desaparecerlo. Mientras que la otra, del diputado Irán Santiago, exdirigente de la CNTE, reclama eliminar un instituto que fue creado en 2002, mucho antes de la Reforma Educativa de 2013.

La falta de consensos se refleja desde el significado de la Reforma Educativa y el alcance de cancelarla, derogarla o reformarla. Qué se va a consentir y cuáles son los puntos que habrían de quitarse por acuerdo de las partes.

Hasta ahora hay una coincidencia que antes no existía —que poco se hablaba— sobre el enfoque punitivo de la evaluación y eliminar su vínculo con la permanencia laborar de los maestros. Hay también mayor cuestionamiento del concepto de la “calidad” educativa y la idoneidad de los métodos de evaluación, pero también nuevas confrontaciones políticas sobre viejos temas como el Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE), donde la Federación concentra la nómina magisterial.

Un mal síntoma del desacuerdo es que en el último foro de Educación, en Guerrero, la violencia se impusiera sobre la racionalidad del análisis y el debate. Peor aún que reflejara el peligro de que el próximo gobierno sea rebasado por la presión magisterial. En el Congreso, alrededor de 40 de legisladores de Morena están ligados a la CNTE, pero su enfrentamiento con López Obrador es cada vez más público y ríspido, aunque éste mantiene la promesa de cancelar la reforma.

Para la CNTE es prioritaria la abrogación de la reforma para regresar la nómina magisterial a los estados, pero López Obrador ha dejado claro que ésta no pasa por revertir la centralización de recursos para evitar que se usen con otros fines que no sean los educativos. Es una disputa por los dineros, pero con hondas repercusiones en el control clientelar, administrativo y laboral de los sindicatos de la educación que la reforma se propuso cambiar más allá de la evaluación o la calidad de los contenidos.

Si una crítica a la reforma es no haber tomado en cuenta a los maestros, la presión de la CNTE defiende otra vez intereses corporativos en las antípodas de priorizar a los estudiantes.

Prueba de ello es que el debate no se centra, por ejemplo, en el fracaso de que sólo siete de cada diez maestros hayan sido evaluados. Ahora ha dado paso a un conflicto político con los señalamientos del Presidente electo sobre la falta de democracia sindical y la advertencia de que la presión no lo sobrepasará; así como los cuestionamientos sindicales sobre la capacidad del próximo gobierno con la salida de las consultas cuando carece de definiciones.

Paradójicamente, la Reforma Educativa puede ser no sólo un elemento diferenciador con el gobierno de Peña Nieto, sino también un distanciamiento con una contrarreforma que la devuelva al control de intereses sindicales corporativos a grupos “radicales de izquierda”, López Obrador dixit.

La irrupción de la violencia en el foro de Guerrero fue señal inequívoca de los obstáculos para el diálogo y adecuado el reclamo de democratización sindical. López Obrador tiene todo para hacer una reforma, pero el golpeteo se mantendrá por el control de la política educativa, aunque ahora se dé cuenta de la radicalidad de la bancada que su voto llevó al Congreso.

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