Ni venganza ni perdón
Este libro parte de asumir que un país dividido y polarizado, sea quien sea el que detente el poder, está condenado a consumirse en su propio fuego

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Mañana saldrá a la venta el libro Ni venganza ni perdón (editorial Planeta), que escribimos un servidor junto con Julio Scherer Ibarra y que es, como dice el subtítulo, la historia de una amistad, la de Scherer y Andrés Manuel López Obrador, al filo del poder. Es también la historia de los primeros tres años de la administración de López Obrador y de los personajes centrales que rodearon al entonces mandatario, con luces, muchas sombras y en un gestión inédita, por la forma y el fondo, de ejercer el poder.
Algunos adelantos que ya se han publicado han generado debate y controversia. El libro las alimentará mucho más, pero el propósito del libro va mucho más allá. Esto es parte del prólogo que escribí para Ni venganza ni perdón:
“Una de las mayores tragedias que ha vivido México es la polarización llevada al enfrentamiento irracional, a la descripción del adversario como enemigo, a la visión de un país dividido en buenos y malos, en la no aceptación de que compartimos una historia (misma que también es manipulada en el discurso y la narrativa polarizadora), un territorio, unas familias, unas amistades, unos valores, un futuro común.
Este libro es insólito porque parte precisamente de comprender eso: de asumir que un país dividido y polarizado, sea quien sea el que detente el poder, está condenado a consumirse en su propio fuego, en sus dinámicas de beligerancia interna, origen de rupturas y heridas que no cierran, cuyas cicatrices permanecen.
Jorge Luis Borges escribió que el olvido es la única venganza y el único perdón; Milán Kundera explicó que la historia es la lucha de la memoria contra el olvido. Este libro no busca venganzas ni perdones, pretende contar la historia para que persista en la memoria, para que no se impongan ni el olvido ni la mentira.
Julio Scherer Ibarra y yo tenemos pasiones comunes, en la vida, la literatura, las familias, los amigos. Somos amigos entrañables, coincidimos en mucho, diferimos en ocasiones. No pensamos ni sentimos lo mismo por López Obrador, pero sí sabemos por nuestras historias familiares cómo el autoritarismo, la mentira y la polarización pueden destruir vidas, historias y personas.
Aquí vamos a contar desde el punto de vista de uno de sus protagonistas, una historia que debe ser contada: la de la relación de Julio Scherer Ibarra con Andrés Manuel López Obrador, una historia de tres décadas que no terminó como debería porque la historia tiene la mala costumbre de torcerse o algunos siempre se encargan de hacerlo. Pocos como Julio conocen al verdadero López Obrador, sorprenden algunas de sus facetas. Pocos conocieron como Julio el andamiaje institucional, político, personal, familiar detrás de la personalidad de López Obrador, con una historia tan entrañable como producto de ese México que estamos perdiendo, como lo fue la relación de su padre, don Julio Scherer García, con el propio Andrés Manuel.
Durante tres años Julio fue uno de los hombres más poderosos del gobierno de López Obrador, y fue el responsable de implementar no sólo un profundo cambio político e institucional, sino también de plasmar en leyes las convicciones de su jefe, el presidente de la República, y también de sacar adelante los encargos, las preocupaciones, las tramas que le encargaba el mandatario, incluyendo ser el interlocutor con sectores, instituciones, personas que no la tenían con el presidente y muchos de los otros funcionarios.
Julio cuenta en este libro la historia de su relación con Andrés Manuel, pero desentraña también las propias intrahistorias de un ejercicio del poder en los primeros tres años de un sexenio inédito. Habla de funcionarios, muchos honestos y otros deshonestos y manipuladores, de militares comprometidos con el país y de personajes detestables. De historias terribles como el atentado a Omar García Harfuch o la detención del general Salvador Cienfuegos y de mercachifles que hicieron su agosto con la pandemia o con negociaciones con grupos sindicales. De las convicciones presidenciales y de quienes las han manipulado.
Responde Julio también a las historia que han creado el rencor personal y el ansia de castigar a quien tuvo demasiado protagonismo en una época donde la norma fue agacharse, no destacar, no asumir el rol que el propio presidente demandaba, un presidente que prefería congelar más que despedir, dar encargos más que cargos, que escuchaba, pero que imponía lo que él creía mejor.
Aquí está la historia como la vivió Julio, que ha tenido la enorme confianza de contármela con lujo de detalles y como una larguísima, de muchos días, plática de amigos, ésa era la intención, pero sobre todo está su visión de cómo se gobernó, en esos años en los que estuvo en el centro del poder, cómo se ejerció el mismo, con qué objetivos, y cómo son las personas de carne y hueso, comenzando por el presidente López Obrador, que lo han ejercido.
Están también algunos juicios y opiniones mías, realizadas desde una perspectiva diferente, pero que están marcadas por la misma intencionalidad: ver los aciertos y errores del pasado para no cometerlos en el presente y el futuro. Para erradicar una polarización que nos está debilitando como país y matando como sociedad. Es, al final, un ejercicio de honestidad mutua y de lealtad con nuestras convicciones”.
A partir de mañana Ni venganza ni perdón estará a la venta en librerías y en línea.