Los Gen Zers nos están cambiando el mundo

La generación Z —o los Gen Zers— son jóvenes totalmente digitales y su forma de procesar información, entorno y mundo es radicalmente diferente.

La generación Z no está haciendo conexión con el mundo como lo creemos conocer. Está cambiando los paradigmas en todos los órdenes. Si no los comprendemos, seremos nosotros los excluidos.

Llamaré la “gran falla” de las empresas a la incomprensión de la fuerza de trabajo de la última generación, por ser la presente y futura, que deriva en renuncias inesperadas, falta de compromiso y baja productividad. Me refiero a la generación Z, que ha puesto en jaque prácticamente a miles de empresas de todos los tamaños a nivel global.

Esta entrega aborda el tema desde otra arista, debido a varios comentarios recibidos respecto de dónde se podría ubicar el momento crítico del “desenganche” de esta generación.

La generación Z —o los Gen Zers— son jóvenes totalmente digitales y su forma de procesar información, entorno y mundo es radicalmente diferente. Se escabullen de la mercadotecnia.

La llamada “renuncia silenciosa” es, en parte, causada por los procesos de reclutamiento de las compañías. No es un texto de cultura organizacional, sino un intento de aproximarnos a un fenómeno mundial.

El problema parece radicar en lo que se conoce como proceso de inducción de las empresas cuando contratan a jóvenes de esta generación. Las áreas de Recursos Humanos no han modernizado sus procedimientos, tratando de que ellos se ajusten a una realidad que comienza a desvanecerse.

Como ejemplo mencionemos que uno de los efectos de la pandemia fue el surgimiento explosivo del comercio electrónico. Las empresas que no se atrevieron a asimilar esta nueva tecnología cerraron.

Es muy parecido a lo que hoy acontece. La “renuncia silenciosa” es la consecuencia, no la causa.

Bharat Chillakuri, investigador del Indian Institute of Foreign Trade, concluye que los procesos de inducción de las empresas deben ser revisados y actualizados en función de la nueva generación.

La razón, explica, es que ellos ven el mundo a través de internet, como los primeros nativos digitales que son. Acopian información y la integran antes de tomar decisiones. Por tanto, los procesos de inducción deberían iniciar mucho antes de incorporarlos a las tareas de las compañías.

Según Chillakuri, “en la era de la disrupción digital, si el proceso de inducción está basado aún en el “papel”, los Gen Zers percibirán que están por enrolarse en una empresa que no responderá a su lenguaje digital y, por tanto, se frustrarán.

“Como resultado, optarán por compañías más competitivas que se caractericen por pensar digitalmente y ofrezcan esos contenidos a sus empleados durante la inducción”, indica con base en una medición de Deloitte.

Las empresas, por consiguiente, carecen de las herramientas y conocimiento para manejar las diferencias intergeneracionales a su interior. Y esto repercutirá en el desempeño, la satisfacción laboral y la lealtad, que son el centro de la “renuncia silenciosa”.

Hemos abordado en otras entregas la forma de interacción de esta generación con la política y los partidos, y la distancia que marcan con los políticos tradicionales. Es, sin duda, un cambio de paradigma que agita todos los aspectos de la vida económica, política, social y medioambiental.

Otro ejemplo. Un estudio publicado por Mac Schwerin, en The Atlantic, revela que los Gen Zers rechazan la forma tradicional del crédito porque desconfían de los bancos, y recurren a sistemas conocidos como “apartados”: “Compra ahora y paga después” (BNPL, por sus siglas en inglés).

Citando al economista de Harvard Marco di Maggio, ellos son escépticos a las tarjetas de crédito. A la par, ese sistema no lo usan para actividades hedónicas, sino incluso para la compra de comestibles, según una investigadora de la universidad de Arizona.

Este sistema les resulta más seguro que endeudarse con una tarjeta de crédito. Vaya reto.

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