Empresas deben participar en el diálogo social
Un hallazgo interesante es la opinión de que las compañías deben formar parte del diálogo público en torno a temas complejos que enfrentan las sociedades en las que operan
Poco interés hemos prestado a la forma como la polarización social afecta al mundo de las empresas y las dinámicas entre sus trabajadores. Pero, por otro lado, se ha comprobado que los consumidores empujan a las compañías a involucrarse en tareas antes exclusivas de los gobiernos, específicamente medioambientales, de igualdad social y de apoyo a las ONG. ¿Están ante su mayor reto?
Esta transición se reproduce de manera acelerada en Estados Unidos; el perfil de los consumidores jóvenes no se distancia tanto en ambos mercados. Por ello resulta pertinente si las empresas mexicanas enfrentarán eficazmente una presión mayor en un contexto de ideologización y de satanización.
De acuerdo con la encuesta aplicada globalmente por el Centro para las Relaciones Públicas de la USC Annenberg del país vecino, en la que se profundizó en la polarización social y su impacto en las dinámicas de negocio, el 60% de los entrevistados consideró que las empresas deben apoyar causas sociales y donar dinero a las organizaciones ciudadanas.
Un hallazgo interesante es la opinión de que las compañías deben formar parte del diálogo público en torno a temas complejos que enfrentan las sociedades en las que operan. Lo anterior en razón de que éstas pasan hoy casi el 50% de su tiempo lidiando con temas sociales que les impactan, a diferencia del pasado, y se tiene la certeza de que esto mantendrá una tendencia al alza.
Esto no es de extrañar si se revisa el objetivo del “capitalismo de partes interesadas”, acuñado por Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, y según el cual, en resumen apretado, la economía global debe funcionar para el progreso, para las personas y el planeta. Proyectos de largo plazo y no cortoplacistas que sólo busquen la rentabilidad de las compañías.
Schwab lanzó una fuerte alerta en 2021, planteando que el capitalismo de accionistas y el capitalismo de Estado han conducido al mundo a un estado insostenible, y que deben existir beneficios, pero con propósito, prosperidad y paz para las personas y el mundo.
“Necesitamos un cambio de mentalidad para alejarnos de una sociedad donde las empresas y los gobiernos actúan cada uno por su cuenta hacia otras en la que estas organizaciones, junto con la sociedad civil, trabajen de la mano”, dijo.
La encuesta global sobre el activismo corporativo encontró entre sus consumidores y públicos que existe un alto interés en la salud mental, el aborto, educación y cambio climático y, lamentablemente, atribuyen menor importancia a la igualdad de género y los derechos LGBTQ+.
El 59% opina que las corporaciones deben involucrarse en temas sociales y problemas públicos; 44% afirma que deben donar recursos a organizaciones no lucrativas, 34% indica que deben pronunciarse públicamente sobre problemas sociales, 29% opina que las empresas deben alentar a sus empleados a involucrarse en dichas causas y sólo el 16% refiere que sí deben financiar a políticos.
Los colaboradores están dispuestos, incluso, a ganar un porcentaje menor si su empresa está verdaderamente alineada con valores sociales y participa activamente en colaborar en su solución.
En la presentación de la encuesta, Bob Feldman se cuestiona si las empresas deben tomar un papel activo en reducir la polarización y contribuir en matizar el discurso social, y expresa que, de una u otra manera, la coyuntura política ha colocado en ese lugar a las compañías.
Si los trabajadores de una empresa hacen activismo por el derecho al voto libre, por los derechos LGBTQ+ y la igualdad, etcétera, están forzando a las empresas a involucrarse en los temas sociales.
Concluye que las empresas pueden contribuir constructivamente en educar a ambas partes para atemperar los discursos polarizantes. Sin duda, se convierte en un tema para seguir abordando.
