El fraude que viene
Es poderosa y saludable la irrupción pública de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que representa a la Iglesia católica y que tiene una importante presencia en el 77.7% de los mexicanos que profesan esa religión. Recordemos que ha sido esta Iglesia y sus diferentes corrientes las que han jugado un papel histórico en los procesos democráticos en América Latina.
El presidente López Obrador ha tocado una de las fibras más sensibles de la sociedad mexicana: quiere derribar una obra creada por el esfuerzo, no sin sangre, de los ciudadanos y de las fuerzas democráticas, y que se tradujo en instituciones electorales confiables que desterraron el fraude como forma de acceso al poder.
Es dudoso que los mexicanos crean en las intenciones de un hombre que nunca en su vida política —ni como priista ni como neopriista— reconoció una derrota electoral y justificó acciones que atropellaron los derechos ciudadanos, como el cierre de la avenida Reforma en la CDMX.
Él y su movimiento dificultaron cuanto pudieron el gobierno de quien lo derrotó —no tenía por qué apoyarlo, puesto que era un opositor—. Comportamiento muy parecido al que se prevé de Jair Bolsonaro, el perdedor en la elección brasileña, con el que mantiene una interesante similitud.
Su gobierno destruyó el sistema de salud, el manejo de la pandemia fue desastroso, trasladó al Ejército un poder nunca visto, afectó la biodiversidad de la Amazonia, aumentó la pobreza de los más pobres y lesionó la educación superior pública. La corrupción alcanzó niveles de escándalo, como aquí el caso Segalmex, entre otros.
Meterle mano a los órganos electorales —INE y el Tribunal Electoral— con justificaciones ideológicas y mentiras no hace más que sumar entre los sectores la preocupación de que prepara un fraude electoral para 2024.
Pareciera que el Presidente quiere cruzar una línea que no todos están dispuestos a permitírselo.
Es poderosa y saludable la irrupción pública de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que representa a la Iglesia católica y que tiene una importante presencia en el 77.7% de los mexicanos que profesan esa religión.
Recordemos que ha sido esta Iglesia y sus diferentes corrientes las que han jugado un papel histórico en los procesos democráticos en América Latina. En algunos casos también se alió a movimientos ultraconservadores, es cierto.
La Iglesia católica tiene más penetración en todas las zonas pobres remotas que el propio gobierno. Y ha sido agraviada por Morena y su gobierno, no sólo por el asesinato de los sacerdotes jesuitas en Chihuahua y otras regiones, sino porque López Obrador ha privilegiado a otra religión con la que ha querido construir una alianza electoral, pero que no se compara con la representatividad de la primera.
En su conferencia quiso darle clases de cristianismo a la principal Iglesia cristiana. Pero los observadores opinan que el cristianismo de AMLO está desvirtuado, es contrario a su evangelio y sólo es un instrumento de manipulación, y eso los creyentes no lo perdonan.
Es importante tomar algunos conceptos del pronunciamiento de la CEM sobre el proyecto de disolución del INE. Advierte que lleva el control de los comicios al ámbito del gobierno federal, eliminando su autonomía ciudadana y su imparcialidad partidista, lo que es claramente regresivo.
“La defensa de nuestras instituciones electorales es responsabilidad y deber de todos los ciudadanos. Por ello decimos, junto a millones de voces: no pongamos en riesgo la estabilidad y gobernabilidad democrática”.
También los empresarios, agrupados en la Coparmex, se han pronunciado para que no sea aprobada la peligrosa “reforma AMLO”, que busca que México “regrese a una de sus peores épocas, la antidemocrática, en la cual un solo partido accedía al poder, decidiendo quién era el sucesor en el cargo”.
Someter a votación popular a los consejeros del INE y a los magistrados del Tribunal Electoral es la trampa que se quiere tender a la democracia. Lo que en el fondo está es la intención de defraudar la voluntad en el 2024.
Defender el INE no es un tema partidista, es defender nuestro futuro.
