Cambiar la ruta comercial
Contrario a lo pensado, pareciera que es en la asociación comercial regional donde México puede jugar un papel estratégico y no en la globalización, como algunos sectores oficiales lo han expresado
México goza de una privilegiada posición geográfica por su cercanía a Estados Unidos y Canadá, que podría perjudicar si mantiene la ideologización de su relación comercial, especialmente en los momentos en los que el primero precisa de alternativas regionales para fortalecer sus cadenas de suministro.
Contrario a lo pensado, pareciera que es en la asociación comercial regional donde México puede jugar un papel estratégico y no en la globalización, como algunos sectores oficiales lo han expresado.
Estudios en comercio exterior y logística sostienen que la globalización no es una apuesta para cimentar las relaciones comerciales, sino que elevan los costos, de tal forma que se encarece la obtención de suministros.
Recientemente, Shannon K. O’Neil, autora del libro El mito de la globalización: por qué las regiones importan, sustentó con diversos análisis realizados por empresas de logística (DHL) y académicos de la Escuela de Negocios Stern, de la Universidad de Nueva York, que la globalización, como suele entenderse, es un mito, y que, en realidad, se trata de dinámicas regionales.
Asegura que cuando las empresas, las cadenas de suministro y las personas salen de su país, “no van a cualquier parte, sino que casi siempre se quedan muy cerca”.
En un análisis publicado por Foreign Affairs, subraya que de la lista de las 500 mayores empresas del mundo compiladas por la revista Fortune se pudo constatar que 2 de cada 3 dólares de sus ventas provinieron de su misma región.
“Y en un análisis de 365 multinacionales destacadas se reveló que sólo nueve tenían realmente alcance mundial, porque Asia, Europa y Norteamérica representaban, por lo menos, 20% de sus ventas”, subraya.
Para K. O’Neil, lo mismo ocurre para las cadenas de suministro internacionales, dado que la fabricación transfronteriza es aún más focalizada que la compraventa de productos terminados, es decir, las partes se intercambian entre países vecinos.
Y contra la percepción común, ocurre lo mismo con los flujos de capitales internacionales, que igualmente son regionales porque la inversión extranjera directa “tiende a seguir al comercio”.
En el caso de México, su asociación comercial con el TLC inicialmente le hizo crecer más del doble entre 1993 y 2007, sin embargo, pese a la modificación al T-MEC, Estados Unidos no ha alcanzado la integración que desea y que otras regiones han logrado, como Europa y Asia.
Ésa es el área de oportunidad que México está dejando pasar por jugar a las vencidas con la administración Biden y por su simpatía activa con Donald Trump. Las empresas estadunidenses no están cómodas con un socio comercial que les ofrece incertidumbre y expropiaciones disfrazadas, y para el cual están por pedir sanciones comerciales por incumplir el T-MEC en la parte de energías. Esto último no forma parte del análisis de la investigadora del Consejo Nelson y David Rockefeller para Latinoamérica.
Mientras se distrae en ello, las condiciones del mercado comienzan a cambiar, debido a la automatización en las manufacturas, por lo que los bajos salarios ya no son un atractivo, a lo que habrá que adicionar la tecnología de impresión tridimensional, que reduce los costos de entrega. Nuestro país se enreda en la destrucción institucional, mientras pierde una oportunidad que lamentaremos todos los mexicanos.
* En otros temas, como bien lo reporta Aurora Zepeda en estas páginas, la ONU llamó al gobierno de México y sus legisladores a proteger los avances democráticos alcanzados y materializados en el INE. Estados Unidos ya lo hizo también.
Domingo de desfile nacional. Se documenta coerción de la burocracia para participar. También marcharán los más de 135 mil mexicanos asesinados por la laxitud oficial ante el narco. Aplausos.
