Problemas con los mercados públicos

En los últimos meses estos espacios han sufrido una serie de siniestros.

Las pésimas condiciones en que se encuentran física y sanitariamente los mercados públicos de la Ciudad de México, han sido un tema recurrente desde hace varios años y la situación, lejos de mejorar, sigue empeorando.

En los últimos meses, estos espacios de comercio popular han sufrido una serie de siniestros derivados de la falta de mantenimiento y de cuestiones climáticas. Ejemplos de ello ha sido el incendio ocurrido en el mes de enero de este año en La Merced Ampudia (mejor conocido como mercado de los dulces) y la caída de la techumbre por las granizadas de abril en los mercados de Beethoven y Río Blanco en las delegaciones Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, respectivamente.

De igual forma, durante los sismos registrados en los meses de abril y mayo, los locatarios de mercados como el Río Blanco, San Juan de Aragón y Valle Gómez, sólo por citar algunos, denunciaron la presencia de grietas o problemas en las bardas sin que hasta la fecha las autoridades delegacionales hayan acudido para llevar a cabo la revisión correspondiente.

Más recientemente, el jueves 31 de julio se presentó un incendio en el interior del mercado de tenis de la zona de Tepito, siendo la posible causa un corto circuito.

La mayoría de los mercados públicos se construyeron entre los años 40 y 60 del siglo pasado, por lo que su problemática debe ser atendida a la brevedad y el mantenimiento a los mismos tiene que ser permanente, pues las fallas en los circuitos eléctricos, drenaje e infraestructura los hacen muy vulnerables a los siniestros y accidentes como los incendios ocurridos también en La Jamaiquita y San Juan.

Ya hemos insistido en repetidas ocasiones sobre la necesidad de que los mercados públicos cuenten con una nueva ley que les permita contar con certeza jurídica y ampliar sus giros comerciales de bienes y servicios, generar  protección y competencia económica, contar con mayores recursos económicos y con programas de protección civil, guarderías y fumigación, entre otras cosas. Pero mientras ello no ocurra, es de suma importancia que las delegaciones vigilen, supervisen y atiendan de manera permanente la situación en que se encuentra la infraestructura de estos espacios de comercio, para evitar afectaciones mayores al patrimonio de la ciudad.

Pero no sólo eso, el cuidado y preservación de los mercados públicos en el Distrito Federal es importante, ya que también constituyen la fuente de empleo de más de 250 mil personas, cubren 23% del abasto de los capitalinos y generan una derrama económica de nueve mil millones de pesos al año.

Si los modernizamos, les otorgamos un marco normativo adecuado a la realidad y les garantizamos recursos para un mantenimiento permanente, acabaremos con sus problemas y los convertiremos en un motor aun más grande para desarrollar la economía de la ciudad.

                *Coordinador del PVEM en la ALDF.

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