¿Una ventaja irreversible?
Según esta encuesta, la ventaja de 30 puntos de Sheinbaum en preferencia bruta podría alcanzar 37 puntos en preferencia efectiva
Según la más reciente encuesta nacional de Buendía & Márquez —levantada del 22 y el 28 de septiembre entre mil 200 entrevistados en vivienda—, Morena y Claudia Sheinbaum, su virtual candidata presidencial, tienen una holgada ventaja sobre Xóchitl Gálvez, la virtual candidata de la coalición opositora. ¿Será irreversible?
Esta ventaja se puede apreciar en la preferencia genérica por partidos, donde Morena tiene una intención de voto de 53% frente a 21% opositor, mismo que resulta de sumar las preferencias de PAN, PRI y PRD. Si añadimos las intenciones de voto de PVEM y PT, la coalición oficialista alcanzaría 58% de votos si la elección fuera hoy.
Por otro lado, cuando se pregunta por las preferencias sobre candidaturas específicas, Claudia Sheinbaum tiene una intención de voto de 50% frente a 20% de Xóchitl Gálvez y 7% de Samuel García. 19% de los encuestados aún no sabe cómo votará o no contestó esta pregunta. Según esta encuesta, la ventaja de 30 puntos de Sheinbaum en preferencia bruta podría alcanzar 37 puntos en preferencia efectiva.
A partir de los resultados de esta encuesta —u otras similares que puedan darse a conocer en las siguientes semanas—, los simpatizantes y voceros del oficialismo podrían impulsar la idea de que la elección presidencial de 2024 está prácticamente decidida, o bien que la ventaja del partido en el gobierno es irreversible. Por su parte, los simpatizantes y voceros de la oposición intentarán argumentar que aún es demasiado temprano en el proceso electoral para conceder la derrota, o bien que la contienda puede volverse reñida de un momento a otro.
¿Qué ha cambiado en los últimos meses? Los niveles de conocimiento de Sheinbaum son muy similares a los de dos meses atrás, mientras que el conocimiento de Gálvez aumentó de 43 a 47%: la mitad de los electores del país aún no conoce a la principal candidata opositora y sólo 36% reporta conocer al gobernador de Nuevo León, Samuel García. El así llamado balance de opiniones positivas menos negativas es de 39 puntos para Sheinbaum y de menos dos puntos para Gálvez.
El reto para la campaña de Gálvez será aumentar sus niveles de conocimiento y mejorar sus opiniones favorables, de modo que las intenciones de voto en su favor aumenten en los próximos meses. En cualquier caso, si la ventaja del oficialismo no se reduce pronto, la noción de una ventaja irreversible y/o una elección decidida ya podría volverse conocimiento común entre el electorado.
La evidencia de elecciones recientes también sirve para tomar estos datos con cierta cautela. Durante el proceso electoral de 2012, Enrique Peña Nieto mantuvo una holgada ventaja en encuestas—en aquel tiempo, hubo quienes llegaron a proponer prohibir la difusión de encuestas para que no incidieran en la contienda creando la percepción de una ventaja irreversible del priista—, pero al final recibió 38% de votos y ganó por 6.6 puntos porcentuales. En su momento, López Obrador no concedió su derrota y acusó severas inequidades en la contienda. De hecho, en las elecciones intermedias de 2021 las encuestas también sobreestimaron la ventaja de Morena, pero la coalición oficialista de todos modos mantuvo la mayoría de la Cámara de Diputados.
Por otro lado, también hemos tenido contiendas presidenciales con ventajas que revierten al final. En las elecciones de 2006, López Obrador tenía una cómoda ventaja inicial, pero acabó perdiendo por menos de un punto porcentual. En las elecciones de 2000, Labastida tenía una cómoda ventaja sobre Vicente Fox y también acabó perdiendo la contienda. Es posible que el contexto del México contemporáneo no sea del todo comparable con el de aquellas elecciones: contiendas con una fuerte ventaja inicial para el partido en el gobierno eran un problema típico décadas atrás.
