Teoría y evidencia
Hay quienes dicen que la apuesta del oficialismo es correcta: que la retórica del gobierno simplemente delimita con claridad las diferencias entre las élites favorecidas en el pasado y un gobierno popular.
Dependiendo de la coyuntura política, el Presidente de la República, sus voceros y algunos aspirantes a la candidatura presidencial —no todos, pero dos de tres preseleccionados hacen cada vez más un esfuerzo por replicar al mandatario— embisten contra el Poder Judicial, el Instituto Nacional Electoral o el Inai. En otras coyunturas, los agredidos son los medios, periodistas, organizaciones civiles, académicos —vaya, es claro que la lista es larga—.
Quizás valdría la pena evaluar si el Presidente descalifica con mayor frecuencia o intensidad a instituciones u órganos autónomos —ésos incómodos contrapesos— a organizaciones o miembros de la sociedad civil que a los propios líderes de partidos políticos de oposición —quienes serían sus adversarios naturales—. En la retórica presidencial, cualquier persona que cuestione o critique es considerada militante de la oposición.
En otras ocasiones he discutido en este espacio la importancia de la separación de Poderes, los contrapesos, la fragmentación del poder, la competencia partidista en elecciones confiables, libres y auténticas, o bien el papel del escrutinio de los medios y la sociedad civil para fortalecer o preservar la salud de una democracia constitucional —es decir, una democracia que protege derechos humanos, incluyendo libertades y derechos políticos y que establece claros límites al ejercicio del poder—.
Mientras discutimos teórica o filosóficamente las bondades o defectos de los planes A, B o C que plantea el presidente, el Inai sigue inhabilitado. Interesantes e importantes como creo que son, es muy probable que aquellas discusiones relativamente teóricas tengan poco impacto en el debate público, la toma de decisiones del gobierno o las próximas elecciones. Como muchos expertos han señalado, detrás de la retórica del gobierno hay toda una estrategia de comunicación. Difícilmente podría decirse que sólo se trata de una secuela de ocurrencias. Al contrario, se trata de una clara apuesta porque la descalificación sistemática de cualquier crítica o cuestionamiento —“todos son opositores, no somos iguales”—, de negarle legitimidad democrática a cualquier obstáculo o límite a los planes del Ejecutivo —“todos son conservadores, deben ser reemplazados”—, al final servirán para que su partido político logre mantenerse en el poder.
¿Será atinada la lógica de la apuesta de la retórica presidencial? Creo que es difícil saberlo. Hay quienes dicen que no. Y como evidencia ofrecen como ejemplos el crecimiento del voto opositor en 2021, los más recientes resultados electorales de la Ciudad de México, o el hecho de que la coalición legislativa de Morena perdió curules en las últimas elecciones federales. Más recientemente, las movilizaciones sociales en defensa del INE también apuntarían en el mismo sentido. El gobierno va perdiendo terreno, afirman.
Por otro lado, hay quienes dicen que la apuesta del oficialismo es correcta: que la retórica del gobierno simplemente delimita con claridad las diferencias entre las élites favorecidas en el pasado y un gobierno popular. Como evidencia señalan la popularidad o aprobación del Presidente en las encuestas, el aumento en el número de gubernaturas, o las intenciones de voto para 2024 que revelan las encuestas. El gobierno va ganando y ya tiene asegurado el triunfo en 2024, afirman.
Estamos a dos semanas de las elecciones en el Estado de México y Coahuila. Ineludiblemente, los resultados de estas dos entidades serán usados por propios y extraños como termómetro de lo que se puede esperar en 2024. La coalición PRI-PAN-PRD apuesta porque el resultado del Estado de México se asemeje al de la Ciudad de México en 2021. La apuesta de la coalición morenista es más simple: que el pronóstico de las encuestas sea atinado y que el resultado del Estado de México se parezca al de las gubernaturas que ganaron en 2021 o 2022. ¿Usted qué opina?
