Progresividad del gasto social

Si la mayoría de las transferencias tienen poca progresividad, de poco ayuda un programa adicional por más progresivo que este sea.

La publicación por parte del Inegi de la más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares para 2022 ha suscitado un saludable debate público sobre la progresividad o regresividad de las transferencias y programas sociales en México.

En esta discusión hay que hacer varias distinciones importantes. En general, se dice que un programa social es progresivo si tiene un mayor impacto en las personas u hogares de menores ingresos que en las de mayores ingresos.  Ahora bien, incluso aceptando esta definición sencilla, se debe distinguir entre progresividad absoluta y progresividad relativa.

Por ejemplo, si un programa social entrega una transferencia de suma fija a cada persona u hogar, este programa puede no ser muy progresivo en términos absolutos, pero sí serlo en términos relativos. Éste es el caso del programa de adultos mayores, por ejemplo. Si el gobierno entrega un apoyo bimestral de 4 mil 800 pesos para cada adulto mayor del país, independientemente de sus ingresos, esto puede no ser progresivo en términos absolutos, pero sí lo es en términos relativos porque ese apoyo representa un mayor porcentaje o proporción de los ingresos previos de los adultos mayores más pobres que el de los más ricos.

Otra dimensión relevante es la regresividad o progresividad en la cobertura de un programa social. Un programa social puede pretender ser universal, pero si hay sesgos de cobertura importantes en su implementación o distribución, el programa puede ser menos progresivo, incluso regresivo. Éste puede ser el caso de programas sociales cuyos padrones de beneficiarios tengan una mayor o mejor cobertura en zonas urbanas que rurales.

La dimensión regional y temporal de los ingresos de los hogares también resulta importante. Vale la pena analizar la incidencia de los programas sociales en diferentes entidades. Según la propia ENIGH 2022, el ingreso promedio de los hogares de la Ciudad de México, Nuevo León o Chihuahua es más del doble que el de los hogares de Chiapas.

También vale la pena analizar la progresividad o regresividad de los nuevos programas sociales y compararla con la de los programas desechados por el gobierno actual. Otro aspecto por considerar es el efecto neto de todo el gasto social. Si la mayoría de las transferencias tienen poca progresividad, de poco ayuda un programa adicional por más progresivo que éste sea.

Según cálculos de Gerardo Esquivel (Animal Político, 1/agosto/2023), los hogares del primer decil de ingresos reciben 11.1% de los recursos de los programas sociales, mientras que el décimo decil recibe 9.1 por ciento. Esto sugiere que los programas sociales en efecto son ligeramente progresivos. Sin embargo, también es cierto que, si dejáramos fuera a los hogares del decil más rico, las transferencias para los hogares más pobres podrían crecer casi al doble.

Al mismo tiempo, Esquivel también estima que las transferencias por programas sociales representan 17.3% del ingreso promedio de los hogares más pobres, y menos de uno por ciento de los hogares más ricos. Desde este punto de vista, los programas lucen bastante progresivos.

Según cálculos del propio Inegi, el coeficiente de Gini después de transferencias pasó de 0.426 a 0.402 entre 2018 y 2022. Destaca, además, que el Gini antes de transferencias también mejoró al pasar de 0.475 a 0.46 en el mismo periodo. Si bien son avances notables, éstos palidecen frente a los observados en muchos otros países.

De cara al cambio de sexenio, vale la pena que tanto gobierno como oposición tengan un diagnóstico claro de lo que ha funcionado o no en la política social. Los gobiernos recientes no habían cancelado programas sociales de los anteriores gobiernos, sino que habían hecho esfuerzos por mejorarlos. Este gobierno canceló una larga lista de programas y cambió el enfoque de otros más. Más que desaparecer de tajo o reinventar programas, vale la pena evaluar y fortalecer lo que sí funciona.

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