Presupuestos y votos

El Paquete Económico para 2023 parte de un marco macroeconómico por demás optimista

El Presidente cuenta con mayorías en ambas Cámaras y, por extraño que parezca, lamenta que le falten votos. Hace una semana, el Presidente lamentó que su partido no cuente con las mayorías calificadas necesarias para aprobar reformas constitucionales como la energética o electoral. Por ello, a dos años de la próxima elección pidió una “avalancha de votos” para apoyar “la transformación”.

El Presidente parece olvidar que las mayorías legislativas no solamente se ganan en las urnas, sino que a veces se tienen que construir mediante acuerdos en el Poder Legislativo. Justo eso hicieron los cuatro presidentes que le antecedieron en el poder cuando no contaban ni siquiera con mayorías simples.

La semana pasada, la Cámara de Diputados aprobó en lo general el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año 2023 con 273 votos a favor y 222 en contra. Todos los legisladores presentes obedecieron su respectiva línea partidista, de modo que todos los votos a favor vinieron de las bancadas de Morena, PT y PVEM, mientras que todos los votos en contra fueron del PAN, PRI, PRD y MC.

Los presupuestos de egresos para 2022 y 2023 son los que han recibido el menor número de votos a favor en los últimos 20 años —nuestra era democrática, por así decirlo—. Durante los tres sexenios anteriores, los presupuestos de egresos fueron aprobados con un promedio de 428 votos. Por su parte, los cinco presupuestos aprobados por la mayoría morenista promedian 295 votos.

Una excepción notable a la tendencia histórica de aprobar el presupuesto con mayorías holgadas fue el paquete presupuestal votado en 2004, misma que sólo recibió 323 votos. El Presupuesto de Egresos para 2005 tuvo modificaciones importantes en la Cámara de Diputados, el apoyo de la bancada del PRI fue dividido y tuvo como consecuencia que el presidente Vicente Fox presentara una controversia constitucional ante la SCJN para impugnar diversos rubros del presupuesto.

Otra característica notable de los presupuestos de egresos aprobados en este sexenio es que ni las comisiones ni el pleno hacen modificaciones sustantivas a la propuesta presidencial. Le cambian muy pocas comas al Paquete Económico. La excepción a esto es el presupuesto destinado a organismos autónomos, y notablemente el INE entre éstos, mismos que año tras año han recibido recortes presupuestales.

Es difícil argumentar que la austeridad republicana ha permeado los presupuestos de este gobierno. Más bien ha habido cambios en la composición del gasto público. Según un análisis reciente de México Evalúa, entre los ocho proyectos estratégicos del gobierno federal se les ha aprobado un presupuesto de 283.3 mil millones de pesos para 2023. De éstos, 143.1 mmdp serán para el Tren Maya.

En algunos de estos proyectos, el presupuesto ejercido suele ser mayor que el aprobado. En el caso de la refinería de Dos Bocas, por ejemplo, entre 2019 y 2022 se le han aprobadodestinado 257 mil millones de pesos, pero se han ejercido (con datos hasta el segundo trimestre de este año) 330.8 mmdp, un gasto por encima de lo aprobadoasignado de más de 120 mmdp (México Evalúa).

El Paquete Económico para 2023 parte de un marco macroeconómico por demás optimista. Sin embargo, el Presupuesto de Egresos aprobado para 2023 ya contiene previsiones para incurrir en el mayor déficit público en las últimas décadas, así como el mayor endeudamiento como porcentaje del PIB registrado desde 2014. En años anteriores, el gobierno pudo gastar sin mayor endeudamiento porque dispuso de los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP), mismo que ha sido prácticamente agotado ya. El “guardadito” heredado por los malhadados gobiernos neoliberales para los años de vacas flacas ha sido consumido en 4 años.

A lo largo de este sexenio, el Presidente ha podido reformar leyes secundarias y ha podido gastar en las prioridades de su preferencia. ¿Cómo evaluaría el éxito de su agenda legislativa tras cuatro años de gobierno?

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