Mundial y conflictos

Hoy inicia el torneo mundial de futbol. Es la primera vez que tres países organizan el evento: Estados Unidos, México y Canadá. Será la tercera vez que esta justa se inaugure en la Ciudad de México. Al terminar de escribir esta columna, el gobierno sigue pintando banquetas en numerosas zonas de la capital y remozando el aeropuerto que desdeñaron durante años. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado que no asistirá al partido inaugural. Sin embargo, es posible que éstos no sean los principales problemas en torno al evento. 

Como sabemos, el gobierno de Donald Trump lleva meses confrontando a los gobiernos de los otros dos países sede, así como a los de numerosos países que históricamente se consideraban sus aliados. Mientras se desarrolla la Copa del Mundo, es posible que el Tratado comercial entre los tres países no se renueva y entremos a un largo período de negociaciones anuales. 

Por otro lado, el gobierno de Estados Unidos no permitirá a la selección nacional de Irán pernoctar en ese país durante el mundial. Irán enfrentará a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, y después a Egipto en Seattle. El equipo iraní tendrá que entrar y salir de Estados Unidos el mismo día de cada partido. Durante el torneo, su campamento estará ubicado en Tijuana. ¿Se trata de un episodio aislado?

Suele pensarse que los mundiales de futbol y los Juegos Olímpicos pacifican o unifican a las sociedades del mundo. Sin embargo, este tipo de torneos también incitan un nacionalismo exacerbado y pueden generar resentimientos entre países. Las tensiones y conflictos internacionales no suelen estar ajenos a los grandes torneos deportivos. En febrero de 2014, Rusia organizó las olimpiadas de invierno en Sochi. A las pocas semanas del evento, el gobierno de Putin invadió Ucrania y se apoderó de Crimea. En 2018, Rusia organizó el Mundial. Cuatro años después volvió a invadir Ucrania.

Senegal fue una de las grandes sorpresas del Mundial de 2002: en su debut mundialista derrotó a Francia, su otrora colonizador, y empató con Dinamarca y Uruguay en la primera ronda y derrotó a Suecia en la segunda etapa. Fueron eliminados por Turquía en cuartos de final, pero los senegaleses estallaron de júbilo en las calles. Dos semanas después, el presidente de Senegal emprendió acciones militares contra Gambia.

¿Acaso se trata de meras coincidencias? El politólogo Andrew Bertoli ha estudiado de manera sistemática la relación entre el deporte, la política y los conflictos internacionales. Bertoli compiló datos de los países que participaron en los mundiales de futbol entre 1958 y 2010, incluyendo a los países que estuvieron a pocos puntos de calificar para los torneos. Su análisis estadístico encontró que los gobiernos de los países que participan en los mundiales son más propensos a iniciar conflictos internacionales que los de aquellos países que se quedan fuera. 

En otro estudio reciente, Bertoli encontró que los países que de manera aleatoria compiten en el Mundial suelen disminuir su comercio internacional después del torneo, y que esto se debe a que los países perdedores suelen importar menos mercancías de los países que los vencieron.  Estos hallazgos sugieren que el nacionalismo exacerbado por los mundiales puede tener consecuencias importantes, sobre todo en países donde el futbol es el deporte más importante.

No todo es malo en estos torneos, por supuesto. Otros estudios han encontrado que los países que logran victorias importantes en competencias internacionales tienen menores niveles de conflictos internos, o aumentos transitorios en la confianza en sus compatriotas. Sin embargo, esta mayor confianza hacia los compatriotas también puede venir acompañada de prejuicios hacia migrantes o refugiados. 

Por último, la evidencia de otros deportes sugiere que a los partidos en el poder suele irles un poco mejor en las urnas cuando los equipos estatales o nacionales cosechan victorias importantes. Aunque de un tiempo a esta parte se ha invertido más en béisbol que en futbol en México, esperemos lo mejor para nuestra selección. A ganar.