La voz de CIDEfem

Hasta el día de hoy no percibimos acciones desde la “dirección general” para asegurar la equidad de género ni siquiera en el marco del #8M.

Esta semana, al igual que en marzo de 2020 y 2021, cedí el espacio de esta columna a CIDEfem, la colectiva feminista de estudiantes del CIDE. Este es su mensaje.

“El Día Internacional de la Mujer es una fecha de conmemoración y lucha en México. Como todos los años, las calles del país se inundan de colectivas de mujeres, entre ellas, universitarias como nosotras, que, además de exigir justicia, exigimos instituciones educativas seguras. En el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) esa seguridad por la que llevamos luchando desde 2017, año en que fue creada la colectiva feminista CIDEfem, ha sido fuertemente vulnerada a partir de agosto de 2021.

“El 2 de agosto pasado, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) designó como director interino al Dr. José Antonio Romero Tellaeche. Durante este corto periodo, Romero mostró poco interés por conocer a los, las y les estudiantes, el cuerpo docente y administrativo y, además, presentó un programa de trabajo lleno de prejuicios sobre la docencia e investigación que se realiza en el CIDE. Posteriormente, el 29 de noviembre, se formalizó su designación como director general mediante un proceso ilegal impulsado por la doctora María Elena Álvarez Buylla, directora del Conacyt.

“El primer eje estratégico del plan de trabajo del director es Asegurar la Equidad de Género (así, con mayúsculas) con el objetivo de “consolidar en el CIDE una comunidad libre de discriminación y atender firmemente cualquier queja relacionada con violencia en este aspecto”. Sin embargo, desde su interinato pudimos ver las primeras acciones contrarias a este eje: Romero ha destituido a mujeres de cargos directivos o de confianza y en su lugar ha designado hombres como reemplazo, se han censurado opiniones del personal académico y ha descalificado opiniones de alumnas… a pesar que desde que las cuentas institucionales asegura que se “reconoce la valía y trascendencia de las aportaciones de todas las mujeres”. Hasta el día de hoy no percibimos acciones desde la “dirección general” para asegurar la equidad de género ni siquiera en el marco del #8M.

“También nos parece importante mencionar que, el pasado 22 de febrero, Romero hostigó a un estudiante por manifestar su inconformidad ante su dirección en un pasillo de nuestra institución. Lo acusó de ser un porro infiltrado, ordenó a elementos del Servicio de Protección Federal seguirlo e intentó fotografiarlo sin su consentimiento. Estas acciones nos dan la certeza, como estudiantes, que no estamos seguros ni seguras dentro de nuestra casa de estudios. Nos preocupa que las acciones del director espurio deriven en abusos de poder y violencia por razones de género.

“Queremos recalcar que no somos un grupo de interés. Somos la colectiva feminista del CIDE. En palabras de nuestra profesora de historia del feminismo, la doctora Cath Andrews: “las mujeres somos una fuerza política; y nuestra participación en movimientos políticos son claves. Tal vez por este motivo las mujeres líderes de protesta incomodamos y enojamos tanto a las autoridades más que nuestros compañeros hombres. Es probable que reconozcan que somos peligrosas. También podrían obedecer a que el liderazgo femenino ofende a los estereotipos de género tan queridos por estas autoridades. Como esperan que las mujeres seamos sumisas y respetuosas de la autoridad masculina, les molesta cuando les cuestionamos. Somos “rebeldes” que no nos quedamos en el lugar que nos ha sido asignado. Como piensan que las mujeres no somos capaces de pensar de modo independiente, nos acusan de ser “manipuladas” por intereses oscuros y ocultos, meros “títeres” de otros hombres”.

Antier marchamos alumnas, exalumnas, académicas y administrativas juntas, no sólo porque nos merecemos un país seguro, sino porque también merecemos un CIDE seguro. No se va a caer, lo vamos a tirar”.

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