¿La tercera vía?

En las elecciones de 2021, Movimiento Ciudadano compitió solo y consiguió 7% de votos y 23 curules en San Lázaro. De cara a 2024, desde hace algunos meses había quedado claro que MC no se sumaría al frente opositor formado desde 2021 por el PAN, PRI y PRD. Para ...

En las elecciones de 2021, Movimiento Ciudadano compitió solo y consiguió 7% de votos y 23 curules en San Lázaro. De cara a 2024, desde hace algunos meses había quedado claro que MC no se sumaría al frente opositor formado desde 2021 por el PAN, PRI y PRD. Para algunos, esto resultaba extraño toda vez que, apenas en 2018, MC había formado parte de una coalición junto con el PAN y PRD. Para otros, lo extraño era la coalición de 2018 toda vez que, tanto en 2006 como en 2012, el partido naranja había apoyado las coaliciones de Andrés Manuel López Obrador de aquellos años junto con el PRD y el PT.

Por su parte, los líderes de Movimiento Ciudadano argumentaban que, no obstante que hasta ahora habían formado parte del llamado bloque de contención, en 2024 no irían “con el PRI ni a la esquina”.

¿Cómo explicar la postura de Movimiento Ciudadano? Una posibilidad es que los líderes de este partido apuesten o aspiren genuinamente a representar una “tercera vía” entre el oficialismo y la oposición tradicional, intentar crecer en las urnas y volverse un partido político nacional. Otra posibilidad es que MC en realidad intentara ser un aliado soterrado del partido en el poder: ayudar al oficialismo a fragmentar el voto opositor, sobre todo en entidades clave como Jalisco y Nuevo León, al tiempo que Morena le cediera o permitiera crecer. Dejo a criterio del lector decidir cuál de estas dos posibilidades es más verosímil.

Aunque se antoja difícil que ganara, la candidatura de Samuel García, gobernador de Nuevo León elegido en 2021, parecía una opción natural para ayudar a que el partido naranja creciera en el marco de una campaña que enfatizara una alternativa joven y fresca frente a las candidaturas presidenciales de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez. Con sorprendente magnanimidad, el propio presidente López Obrador elogió la aspiración del gobernador y en más de una ocasión le manifestó su apoyo cuando enfrentó obstáculos legales.

Por desgracia, tras una accidentada secuencia de eventos y resoluciones judiciales, Samuel García eligió mantenerse como gobernador en vez de pedir una licencia de seis meses para buscar la Presidencia en 2024. Visto de manera fría, no sorprende que un gobernador joven elija mantenerse al frente de la gubernatura que ya ganó, en vez de buscar una Presidencia con gran incertidumbre. Después de todo, siempre habrá otra elección en el horizonte. No debía ser tan difícil, siempre y cuando no le rebase la impaciencia o la ambición.

Samuel García y los voceros de su partido alegan que PRI y PAN —partidos con mayoría en el Congreso local de Nuevo León— atropellaron su legítima aspiración. ¿Será? Es cierto que Samuel García tiene derecho a buscar la Presidencia, aunque haya prometido no hacer tal cosa en 2021. Ni la Suprema Corte ni el Tribunal Electoral le negaron tal posibilidad en ningún momento. Sin embargo, según la Constitución local, el gobernador que pide licencia no tiene derecho a designar a quien lo habría de sustituir en el cargo que intentó abandonar para buscar otro: ante licencias de tal duración, la designación de un gobernador interino corresponde exclusivamente al Congreso estatal.

En otros contextos, congresos opositores han mostrado cierta deferencia a quienes piden licencia. Pero esto no es una obligación legal, sino el resultado de una negociación política que, aparentemente, no logró anticipar o construir el joven gobernador.

Sea como fuere, Movimiento Ciudadano tiene que elegir otra persona para su candidatura presidencial. Ya es demasiado tarde para sumarse a cualquier coalición y, de no apurarse, difícilmente lograrán sus objetivos electorales. Por otro lado, para el frente opositor éstas son buenas noticias. La salida de García hace más probable que la contienda electoral presidencial se centre en las dos candidatas y que se torne más competitiva.

En el corto plazo, el balance en el Legislativo puede cambiar: la bancada naranja en el Senado puede darle una mayoría calificada al oficialismo. Hay un amplio número de vacantes por designar en el Tribunal Electoral, el Inai y en la Suprema Corte. ¿El partido de la tercera vía se volverá el nuevo aliado del partido en el poder, el PT y el Partido Verde?

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