Ingresos y gastos de los hogares
No todos los hogares tuvieron aumentos similares en sus ingresos en estos cuatro años
Esta semana, el Inegi dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2022. La ENIGH se levanta cada dos años en una amplia muestra de hogares —por ejemplo, en 2022 se visitó a una muestra de 105 mil 525 viviendas entre agosto y noviembre del año pasado—, misma que permite conocer con gran detalle y representatividad estadística los diferentes tipos de ingresos y gastos de la población mexicana.
¿Qué podemos decir del combate a la pobreza y la desigualdad en los últimos años? En principio de cuentas, hay que destacar que la ENIGH 2022 utilizó la misma metodología y cuestionarios utilizados en 2016, por lo que sus resultados son comparables desde entonces a la fecha.
Según la ENIGH 2022, el hogar promedio cuenta con 3.43 personas y 2.25 perceptores. El ingreso trimestral promedio por hogar para 2022 se estimó en 63 mil 695 pesos —cifra que equivale a 206.9 pesos diarios por perceptor—. Al comparar estos ingresos con los de años anteriores, el Inegi estima que, entre 2018 y 2022, los ingresos promedio de los hogares mexicanos aumentaron en 4.6% en términos reales. Este aumento no fue homogéneo en todo tipo de localidades o regiones: entre 2018 y 2022, los hogares urbanos tuvieron una mejoría de 2.5% en sus ingresos, mientras que los hogares rurales tuvieron un aumento de 17.2 por ciento. Estas cifras reflejan una recuperación importante de los ingresos de los hogares, toda vez que entre 2020 y 2018 se había observado una disminución de 5.8 por ciento.
Vale la pena destacar que, entre 2018 y 2022, las transferencias gubernamentales promedio por hogar pasaron de 9 mil 340 a 10 mil 928 pesos, un aumento real de 17%, lo cual sugiere que, en ausencia de transferencias, los ingresos de los hogares hubieran aumentado mucho menos.
La distribución del ingreso de los hogares ordenados por deciles también muestra cambios importantes entre 2018 y 2022. No todos los hogares tuvieron aumentos similares en sus ingresos en estos cuatro años. Los ingresos del primer decil de hogares, 10% de la población más pobre, aumentaron 19.9%, mientras que los deciles dos al nueve tuvieron aumentos de entre 4.6 y 13.5 por ciento. El último decil, 10% de la población más rica, tuvo una caída en sus ingresos reales de 2.2 por ciento.
A partir de la información de la ENIGH se puede estimar el coeficiente de Gini para la distribución del ingreso —una medida de la concentración del ingreso de la población que tiene un rango que va desde cero (una desigualdad mínima) hasta uno (la máxima desigualdad)—. A partir de la ENIGH 2022, se puede estimar un coeficiente de Gini de 0.46 sin transferencias, mientras que al considerar transferencias este fue de 0.402. Esto quiere decir que las intervenciones gubernamentales vía transferencias, en conjunto, ayudaron a reducir la desigualdad de la distribución del ingreso en .058 unidades. Cuatro años atrás, la ENIGH 2018 resultó en coeficientes de Gini de 0.475 y 0.426 antes y después de transferencias, respectivamente.
Expertos como Máximo Jaramillo-Molina han alertado desde años atrás que la incidencia de los nuevos programas sociales de este sexenio es más regresiva que los programas del sexenio anterior. Así, aunque hoy se observa un máximo histórico en la proporción de hogares recibiendo programas sociales, los hogares más pobres reciben menos apoyos que antes, mientras que los hogares más ricos reciben más apoyos que antes.
Hay que analizar en qué medida o proporción la mejoría en el coeficiente de Gini observada entre 2018 y 2022 (0.024 puntos) se debe a la incidencia de los programas sociales, al aumento en salarios mínimos, a los mayores ingresos por remesas, o cuánto se debe a la caída en los ingresos de los hogares más ricos. Entre 2016 y 2018, por ejemplo, el Gini después de transferencias también mejoró en .023 unidades.
