¿Elecciones primarias inéditas?
Las elecciones primarias revelan información socialmente útil sobre qué candidaturas son más competitivas.
Los ejercicios inéditos de la coalición gobernante y el incipiente Frente Amplio opositor para seleccionar candidaturas presidenciales han puesto de relieve, así sea en medio de una dudosa legalidad y una muy accidentada implementación, la importancia de la democracia al interior de los partidos políticos y la utilidad de ésta en las elecciones primarias.
En general, se dice que las elecciones primarias ayudan a que los partidos políticos postulen candidaturas que cuenten con suficiente apoyo entre los simpatizantes de cada partido, pero también entre el electorado general.
Elecciones primarias bien diseñadas pueden ayudar a que los votantes influyan en la selección de candidaturas en vez de estar sujetos al mero capricho de las cúpulas partidistas. Si el procedimiento y su resultado son creíbles, pueden ayudar a que los simpatizantes partidistas actúen con mayor cohesión en las campañas generales.
Pero nada es gratis, por supuesto. Las elecciones primarias también son costosas y pueden causar ataques o campañas negativas entre las y los aspirantes, así como fracturas al interior de los partidos. Además, las elecciones primarias pueden ser poco equitativas o dar ventajas indebidas a ciertos aspirantes frente a otros. Algo de esto se ha visto ya en el proceso al interior de Morena, pero también en el del Frente.
En general, las elecciones primarias revelan información socialmente útil sobre qué candidaturas son más competitivas y, en condiciones ideales, pueden fortalecer la participación del electorado ante las cúpulas partidistas. Por desgracia, estas bondades potenciales pueden ser la razón por la cual muchos partidos políticos rehúyen de este tipo de ejercicios en aras de proteger cierta unidad, o bien preservar la discrecionalidad de las cúpulas en la selección de candidaturas.
Con la información disponible al escribir esta columna, todo parece indicar que Xóchitl Gálvez ha asegurado su nominación por parte del Frente Amplio por México, integrado por PAN, PRI y PRD. Según datos del Comité Organizador, en la primera etapa de recabación de apoyos directos, la senadora Xóchitl Gálvez quedó en primer lugar al conseguir 554 mil 699 apoyos ciudadanos, frente a 451 mil 934 de Beatriz Paredes.
En una primera ronda de encuestas, Gálvez aventajó a Paredes con 51 vs. 17% de apoyos en una encuesta telefónica, y por 32 vs. 29% en una encuesta en vivienda. Entre una etapa y otra se realizaron seis foros en los cuales las principales aspirantes pudieron contrastar visiones sobre distintos temas sin llegar a ser debates propiamente dichos.
Tras la eliminación de Enrique de la Madrid y la declinación de Santiago Creel la semana pasada, en una segunda ronda de encuestas —cuyos resultados fueron dados a conocer de manera anticipada ayer—, Gálvez recibió 59.4 y 56.8% de apoyos en encuestas telefónica y de vivienda, respectivamente. Por su parte, Paredes contó con 40.6 y 43.2% de apoyos en ambas encuestas.
Es claro que Xóchitl Gálvez fue la puntera tanto en la etapa de apoyos ciudadanos como en las preferencias de cuatro encuestas distintas. En cierto sentido, esto podría ser suficiente para declararla ganadora de la convocatoria, pero falta una etapa.
Apenas anoche, el presidente del PRI, Alejandro Moreno, anunció el respaldo de su partido a Gálvez. Falta que se confirme si se realizará o no la consulta directa anunciada originalmente para este domingo 3 de septiembre. Y falta, sobre todo, escuchar la opinión de Beatriz Paredes.
No es inusual que los aspirantes declinen a lo largo de un proceso interno. Sin embargo, la forma de hacerlo es importante. Santiago Creel anunció por sí mismo su declinación la semana pasada. ¿Por qué el líder del PRI no le dio a Beatriz Paredes esa misma oportunidad? La legitimidad de una candidatura depende de la calidad del proceso para conseguirla.
