El caso Chiapas

En mayo de 2014 la Ley electoral estableció que todas las elecciones locales ordinarias se celebrarían el primer domingo de junio del año que corresponda.

En el mapa político electoral del país, el estado de Chiapas es una anomalía. Veamos por qué. En la pasada elección federal, el Partido Verde obtuvo 6.9% de los votos totales. Pero en Chiapas consiguió 45.5%. Entre PRI y PVEM, partidos coaligados en aquella entidad sumaron 69.39% de los votos, mientras que a nivel nacional sólo tuvieron 36.1% de los votos. La participación electoral en las casillas rurales del país mayor que en las casillas urbanas: 50% vs. 43%, una diferencia de siete puntos. Pero en Chiapas, este diferencial fue de 16.7 puntos. Voto rural, voto verde. Valdría la pena estudiar cómo es que una entidad donde ya hubo alternancia en el gobierno estatal hoy muestre niveles de votación típicos de décadas pasadas.

Desde mayo de 2014 la Ley electoral estableció que todas las elecciones locales ordinarias se celebrarían el primer domingo de junio del año que corresponda. Y así lo hicieron todas las entidades que tuvieron elecciones en junio pasado. Pero Chiapas no: el Congreso local dispuso que su elección sería hasta el 19 de julio. ¿Por qué? Porque pueden. Valdría la pena estudiar por qué algunas entidades tienden a desfasar sus elecciones locales de la federal y otras no. Adelanto una pista: las elecciones no concurrentes tienen menor participación electoral.

La Suprema Corte, que normalmente no se pronuncia sobre cuestiones electorales, declaró que aquella disposición era inconstitucional pero que por única vez lo dejaría pasar para no desestabilizar el proceso electoral. O sea que sí, pero no.

Pero eso no es todo. Desde febrero de 2014 la Constitución señala que los partidos políticos deben garantizar la paridad de género en candidaturas a legisladores federales y locales. Todos los partidos cumplieron esta disposición en junio pasado, tanto para diputaciones federales como locales. Algunas entidades fueron más allá y cumplieron con la paridad de género,  incluso, para ayuntamientos. Pero en Chiapas no: allá sus autoridades dispusieron que sus elecciones serían después que las demás, pero que no tenían tiempo de implementar la paridad en un proceso que ya estaba en marcha.

Según sentencias del Tribunal Electoral, también estaban obligados a garantizar la paridad en las candidaturas para ayuntamientos. Al parecer, el nuevo consejo electoral de Chiapas tampoco tuvo tiempo de hacer caso a esta disposición. Todo esto fue alertado en el Observatorio de la Participación Política de las Mujeres en México: pero Chiapas se cuece aparte.

El pasado 9 de julio, tan sólo diez días antes de las elecciones, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sentenció que los partidos políticos que no habían cumplido con la paridad de género debían sustituir el registro de candidaturas de inmediato. Pero como la elección estaba a la vuelta de la esquina, las boletas electorales se mantendrán sin cambio. De modo que este domingo 19 de julio, los chiapanecos votarán por personas distintas a las que aparezcan en su boleta electoral. Quizá no importe mucho, dicen algunos, porque de todos modos ya sabemos qué partido va a ganar.

¿Qué candidatas fueron registradas el lunes 13 de julio, es decir, a tres días del cierre de campañas y a una semana de la jornada electoral? ¿Alguien las conocerá? ¿Quién las reconocerá si sus nombres no aparecerán en las boletas? Quizá no importe mucho, dicen otros, porque de todos modos ya sabemos quiénes son los que gobernarán: los señores cuyos nombres aparecerán en la boleta. En las elecciones

de Chiapas hay incertidumbre sobre las reglas y sus

árbitros, pero no tanta sobre sus resultados. Es el mundo al revés.

                Twitter: @javieraparicio

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