Vendaval sin rumbo

En esas estamos, en medio de un ventarrón político que nadie sabe hacia dónde empujará al país, porque las desavenencias se acumulan y se manifiestan como pleitos abiertos, discrepancias que parecen leves, desacuerdos en torno a ciertos asuntos que afectan la buena marcha de los asuntos públicos y, de plano, como broncas que a las actuales generaciones no les había tocado vivir

Con el perdón de Celio González, Javier Solís y tantos que le han cantado a los aires huracanados del amor, cabe recordar que vendaval se emplea para referirse a un viento muy fuerte y, de acuerdo con doña María Moliner, a la persona o cosa que destruye o trastorna lo que encuentra a su paso.

En esas estamos, en medio de un ventarrón político que nadie sabe hacia dónde empujará al país, porque las desavenencias se acumulan y se manifiestan como pleitos abiertos, discrepancias que parecen leves, desacuerdos en torno a ciertos asuntos que afectan la buena marcha de los asuntos públicos y, de plano, como broncas que a las actuales generaciones no les había tocado vivir.

Considerando la situación nacional y las presiones externas (las de Donald Trump), el líder de la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, llama a Layda Sansores a la moderación y ella responde con una frase ofensiva: “¡Cuide su chiquero!”, cuando la señora ha hecho de la política campechana un montón de estiércol.

Ahora mismo se debate en el Congreso el nombramiento de un nuevo auditor superior de le Federación y David Colmenares Páramo, todavía en funciones, se revuelve en su ataúd esperando que los beneficiados por la corrupción, que no son pocos, lo ratifiquen en el cargo.

Pese al entripado que provoca en los legisladores patriotas —que todavía los hay—, se aprueba en el Senado la entrada de militares gringos que dizque vienen a capacitar a sus colegas mexicanos, lo que muchos interpretan (interpretamos) como intervencionismo con bendición de las autoridades mexicanas.

En el INE, el morenismo no se conforma con haberse fabricado una mayoría quizá legal, pero no legítima, y en octubre, Guadalupe Taddei nombró administrador a Jesús Octavio García sin recabar el consentimiento del Consejo General, pues la señora fue investida de amplios poderes por sus cómplices de partido, por lo cual pudo imponer a un proveedor del instituto como administrador, lo que representa un escandaloso conflicto de interés.

En público y sin recato, Hugo Aguilar, presidente de la Suprema Corte del Acordeón, se hace limpiar los zapatos por una funcionaria y un ayudante, lo que muestra la idea de democracia que priva entre el funcionariado +++moreno+++.

La reforma electoral promovida por la Presidencia de la República no cuenta con apoyo de los aliados y quizá tampoco de los propios morenistas, pues les estrecha el porvenir al condicionar la existencia de los plurinominales, aunque lo cierto es que éstos expresan más claramente el punto de vista de sus partidos que los uninominales.

Lo que tiene ribetes vodevilescos es la destitución de Marx Arriaga y su negativa a abandonar la oficina donde despachaba. Se trata de una nulidad encumbrada por influencias de la Casa Real. Hizo del libro de texto gratuito mero catecismo de propaganda y para echarlo hubiera bastado mandarle un par de guaruras y darle una patada en el trasero, pero se les hizo bolas el engrudo y el tipejo se presentó como un mártir que se mantuvo acuartelado varios días tras de su escritorio, lo que mostró falta de autoridad y se llegó al extremo de hacerle un reconocimiento público, lo que no fortalece al actual gobierno ni mejora los libros con que se educa a la niñez mexicana.

El escándalo mayor se ha suscitado por la publicación del libro Ni venganza ni perdón, en el que Jorge Fernández Menéndez entrevista a Julio Scherer Ibarra, quien fuera asesor jurídico de Andrés Manuel López Obrador y tuvo que salir ante las muy serias acusaciones que le fueran lanzadas desde varias esquinas.

Scherer embiste contra varios personajes de la 4T, pero lo más interesante es que en varios sentidos, y pese a jurarle amor eterno, descalifica a López Obrador, quien en otro momento lo cubrió con su manto protector. El libro ha suscitado la aprobación de algunos y la repulsa de no pocos. Y hasta ahí.

Lo que salta a la vista es que abundan los conflictos y las desavenencias en las filas gobiernistas. Veremos hasta dónde ese clima influye en la selección de candidatos del año próximo, para lo cual la Presidenta ya anunció que miles de niños y jóvenes recibirán clases de boxeo. Excelente manera de prepararlos para las guerras intestinas que están en el horizonte. ¡Buena suerte!

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