Un lejano Poder Legislativo

Por supuesto, a las plenarias asiste la mayoría, si bien algunos aprovechan el viaje para organizar ahí pachangas como ésa en la que recientemente tocó la Sonora Santanera y brillaron en la bailada los representantes populares (es un decir) Sergio Gutiérrez Luna y su pareja, Diana Karina Barreras, más conocida por el apodo, sobrenombre o remoquete de Dato Protegido.

Con el pretexto de la pandemia, los miembros del Poder Legislativo se autorizaron participar por Zoom en las sesiones a distancia, esto es, desde casita, desde el auto, desde la cantina, el salón de belleza o la cancha de pádel. De este modo, si por tradición la mayoría de los legisladores se mostraba poco dispuesta a trabajar, el covid-19 les dio un excelente pretexto para el ovocultivo.

Sin embargo, desde hace rato la pandemia se quedó atrás y uno esperaría, con cierta ingenuidad, que diputados y senadores se mostraran dispuestos a cumplir con sus electores. Pero no ha sido el caso. Hay comisiones en donde a las juntas, en vez de las decenas de legisladores que las integran, no llegan más que dos o tres “padres de la patria”, como se hacen llamar, aunque lo cierto es que actúan como padres grandotes de la patria, a la que confunden con alguna hetaira de la que deben recibir dinero.

Por supuesto, a las plenarias asiste la mayoría, si bien algunos aprovechan el viaje hasta San Lázaro para organizar ahí pachangas como ésa en la que recientemente tocó la Sonora Santanera y brillaron en la bailada los representantes populares (es un decir) Sergio Gutiérrez Luna y su pareja, Diana Karina Barreras, más conocida por el apodo, sobrenombre o remoquete de Dato Protegido.

Otros legisladores, como uno apodado El Barrendero, asisten al Senado para ver el futbol en su tablet y arrellanados en sus escaños, el que seguramente resulta mucho más cómodo que sillas y sillones de su casa. En San Lázaro, ciertas damas, a quien Ricardo Monreal apoda Las Batichicas, optan por abandonar la curul cuando aparece algún galán en tribuna y hasta se empujan y jalonean por figurar junto a él. No menos difundido fue el caso de un exfutbolista y expésimo gobernador de Morelos quien, sudoroso por el ejercicio, habló desde la cancha de pádel a la cámara para que le pusieran palomita en la lista de asistencia; no le fueran a descontar los tres mil y tantos pesos que gana al día como diputado por su agotador trabajo.

Leticia Robles de la Rosa, la excelente reportera de Excélsior, publicó recientemente algunos datos que exhiben el comportamiento de muchos legisladores. Cita la periodista que el pasado jueves 23 de octubre, la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, que debía presidir la morenista Merilyn Gómez Pozos, “sesionó en modalidad híbrida, pero en esta ocasión ni siquiera ella se presentó a las instalaciones de San Lázaro y sólo el petista Reginaldo Sandoval estuvo presente y la sesión fue conducida por la secretaria técnica Irma Virginia Minero”. Tres días antes sí asistió doña Merilyn, acompañada únicamente por el citado Reginaldo, y así se aprobó la Ley de Aguas Nacionales.

El 22, a la sesión de la Comisión de Anticorrupción y Transparencia del Senado sólo asistieron de manera personal su presidente Daniel Barrera, y con él Néstor Camarillo, expriista recientemente adquirido por Morena a un precio que desconocemos. El día anterior, más elocuente fue la reunión de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, de la Cámara de Diputados, en la que no estuvieron de cuerpo presente sus 40 integrantes, incluido su presidente, el pevemista Javier Octavio Herrera Borunda.

Por lo pronto, la Mesa Directiva del Senado, que preside Laura Itzel Castillo, ya acordó que ciertos asuntos no podrán discutirse ni votarse a distancia ni en forma semipresencial. Independientemente de lo que eso signifique, es obvio que algunos legisladores intentan contener tanta irresponsabilidad.

Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara de Diputados, dijo que aplicar sanciones no le corresponde a la Mesa Directiva, sino a la Comisión de Ética, pero ocurre que dicha comisión no existe porque no se ha integrado, de ahí que la panista pide que se constituya ese órgano para sancionar a quien contravenga las normas de la citada cámara.

En conclusión, abundan los legisladores a quienes les importa muy poco su responsabilidad con la ciudadanía. Antes iban todos a la respectiva cámara y levantaban el dedito para aprobar lo que les ordenaban, pero ahora ni eso. Y cada diputado gana 100 mil pesos brutos al mes y cada senador se embolsa 131 mil 700 pesos mensuales netos. Es una vergüenza.

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