Sheinbaum pinta su raya

Por fortuna para el país, la anunciada gira de AMLO se canceló, aunque no puede creerse que haya sido en forma voluntaria. Más bien, es creíble que alguien le advirtiera que tanto afán de protagonismo podía hacerlo acabar como Plutarco Elías Calles, enviado bajo custodia militar al extranjero, o como Luis Echeverría, refundido en las muy lejanas islas Fiji.

A principios de noviembre, un periódico tabasqueño, por supuesto, cercano a Andrés Manuel López Obrador, anunció que éste realizaría una gira por todo el país para presentar Grandeza, el nada modesto título del más reciente libro que le han escrito al expresidente. Por supuesto, la salida a la calle, con una previsible duración de varios meses, tendría como objetivo medirle el agua a los camotes para saber cómo andan sus bonos en materia de popularidad.

Curiosamente, Claudia Sheinbaum anunció la salida de su propio libro, Diario de una transición histórica, que salió a la venta en octubre, y celebra los siete años de Morena en el poder, por lo que, obviamente, contiene un nutrido caudal de elogios para López Obrador, lo cual, lejos de tranquilizarlo, lo hicieron anunciar su retorno a la vida pública.

Por fortuna para el país, la anunciada gira de AMLO se canceló, aunque no puede creerse que haya sido en forma voluntaria. Más bien, es creíble que alguien le advirtiera que tanto afán de protagonismo podía hacerlo acabar como Plutarco Elías Calles, enviado bajo custodia militar al extranjero, o como Luis Echeverría, refundido en las muy lejanas islas Fiji.

De modo que el tabasqueño tuvo que quedarse en La Chingada, pero, incapaz de actuar con prudencia, hace unos días hizo circular profusamente un video grabado entre ceibas y pavorreales, supuestamente para promover el libro Grandeza, cuya autoría se atribuye, aunque su bien conocida logorrea expuso claramente su verdadera intención.

En el video, AMLO hace algunas confesiones no pedidas, como expresar “lo difícil que pudo ser decir se acabó” o que dizque decidió retirarse para no sentirse insustituible y anunciar con falsa humildad algo que delata su talante megalómano, pues dijo: “Ahora estoy haciendo teoría”, para desmentir que “la historia que nos han contado desde hace siglos, que es una historia falsa” (con perdón de los historiadores profesionales).

Desde luego, el presunto teórico no podía renunciar a un pronunciamiento caudillista y, casi al final, soltó que “sólo saldría a la calle por tres razones: una, si atentaran contra la democracia… para defenderla a ella” (a Sheinbaum) si hubiera intentos de golpe de Estado o si resultara amenazada la soberanía nacional, ante lo cual de inmediato respondió la Presidenta que “afortunadamente, no estamos en ninguna de las tres circunstancias”, lo que fue una manera de rechazar toda intervención de AMLO.

Otros hechos muestran que, sin dejar de quemarle incienso al antecesor, Claudia Sheinbaum ha ido marcando una prudente y necesaria distancia. Sin necesidad de repetir aquello de “no me vengan con que la ley es la ley”, el poder presidencial se manifestó en forma contundente con la destitución —porque eso fue— del fiscal Alejandro Gertz Manero, a quien sustituyó una figura muy cercana a la mandataria.

No menos significativa fue esa gran fiesta del acarreo que realizaron los morenistas el sábado pasado en apoyo de doña Claudia, quien hizo referencias elogiosas para su antecesor, pero al que mantuvo ausente de ese baño de pueblo que se produjo por la muy activa y costosa participación de los gobernadores cuatroteros y de los líderes charros de nuestro triste sindicalismo, antes priista y que ahora, de dientes para afuera, dice apoyar al actual gobierno, aunque más bien se dedica a venderle protección.

Así, entre flores y elogios inmerecidos, Claudia Sheinbaum empieza a pintar su raya respecto de su predecesor. Hasta ahora parece poco lo avanzado, en contexto resulta altamente significativo, pues toda la plana mayor de Morena se ha visto obligada a rendirle pleitesía a la Presidenta.

Se dirá, con razón, que tal adhesión es del todo artificial. Sí, pero en política, decía don Jesús Reyes Heroles, lo que parece, es, existe pese a todos los pesares. Por supuesto, muchos mexicanos esperamos que Adán Augusto explique cómo pudo percibir más de 70 millones en 2024, dinero que despide un fuerte tufo a huachicol.

Como él, otros políticos están igualmente en la cuerda floja, pero les hace falta un empujoncito para caer, y cuando se decidan las candidaturas a la próxima elección de gobernadores y diputados tendrá que demostrarse aquello de que “el poder es porque puede”. Esperemos.

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