Malas cuentas de Morena

La desventurada reforma judicial no fue el único fracaso de Morena este domingo. En la elección municipal de Durango, el PRIAN derrotó a Morena, pese a todos los recursos que los guindas pusieron en juego, pues en materia de alquimia electoral más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece, pese a que los grandes alquimistas de Morena llegaron del PRI.

Con injustificado optimismo, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que la tragicómica elección judicial fue un hecho “impresionante, maravilloso y democrático”. Impresionante, sí, por la escuálida asistencia de votantes; maravilloso, también, pues a cualquier observador le parecerá así que se presente como éxito lo que es un rotundo y costosísimo fracaso; ¿y democrático con los acarreos, acordeones y repartos de dinero?

Para descalificar a los ya desde antes descalificados PRI y PAN, la mandataria refirió que esos partidos “apostaban a que no iba a salir nadie a votar… Bueno, votaron más de los que votan por ellos”, añadió a modo de comentario. Algo peor pudo decir de Morena, su propio partido, al que, si le atribuimos el total de votos del pasado domingo, sumados los de sus rémoras, representan menos de la cuarta parte de los votos obtenidos en las elecciones del año pasado.

Peor resultado tiene, en realidad, Morena, pues gran parte de los votos “ganados” en su indefendible reforma del Poder Judicial son producto del alegre reparto de acordeones (¡hasta el Peje llevó el suyo!) y del acarreo de gente necesitada a la cual le pagaron 500 pesos por su voto.

El colega Ubaldo Díaz compartió con sus lectores una observación que muestra el fraude que nos impuso Morena, hasta ahora aprobado por el INE: si se considera que votaron 13 millones de ciudadanos y que las 85 mil casillas permanecieron abiertas nueve horas, la votación por casilla habría sido de 155 votos, en promedio, y el tiempo ocupado por cada sufragante sería de cuatro minutos, pese a que, de acuerdo con lo publicado, cada ciudadano ocuparía de ocho a diez minutos, cuando no 15 o más en llenar el montón de boletas, pues nadie sabía por quién tendría que votar. Las cuentas no cuadran.

La desventurada reforma judicial no fue el único fracaso de Morena este domingo. En la elección municipal del estado de Durango, el PRIAN derrotó a Morena, pese a todos los recursos que los guindas pusieron en juego, pues en materia de alquimia electoral más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece, pese a que los grandes alquimistas de Morena llegaron del PRI.

Otro revés para el partido cuatrotero es que la derrota de Durango debe cargarse en la cuenta de Andrés Manuel López Beltrán, que, pese a instalarse en la capital de los alacranes durante no pocas semanas, y es de suponerse que tuvo a su disposición todo el dinero, activistas y lo necesario para imponerse en los comicios, sin embargo, para decepción de los morenistas, fue incapaz de voltearle la tortilla al que fuera el partido de su papá. ¡Lástima, Margarito!

Los resultados de la elección en Veracruz tampoco son para celebrarse. Morena perdió 6.3% de la votación obtenida en 2021. Por fortuna para la coalición en el poder, el PVEM, partido mercancía, aumentó su votación en más de 5%, pero la gran sorpresa fue el Partido del Trabajo, que de 115 mil votos en 2021 pasó a obtener 374 mil en esta ocasión, lo que acabará por alejar al PT de la coalición con Morena, pues su relación se encuentra muy deteriorada. Otro ganador es Movimiento Ciudadano, que dobló su votación, mientras que el PRI perdió 13% y el PAN 20 por ciento.

La suma de los hechos citados muestra que los guindas no pasan por su mejor momento. Se dirá que en 2021 también sufrieron un tropiezo, pero que supieron levantarse para triunfar en 2024. Sí, es cierto, pero hoy tienen factores en contra que entonces no estaban en juego, pues, como bien se sabe, la alianza de Morena con los charros del SNTE no ha podido contener el movimiento magisterial. Por otra parte, México está sufriendo por las barbaridades de Donald Trump y la pesada herencia de AMLO, que incluye las arcas públicas vacías y todas sus obras inconclusas; la economía no levanta y estamos a una décima de punto de caer en recesión; crece la insolvencia gubernamental y aumenta la deuda pública, en la economía informal está ya la mayoría de los trabajadores y, en medio de todo, Claudia Sheinbaum se niega a promover una reforma fiscal.

Sí, los malos resultados del domingo no son el único problema del gobierno, por mucho que los morenos no pierdan sus falsas sonrisas.

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