CSP, desarmada ante Trump

Los paisanos que trabajan en el país vecino anualmente envían a México más de 62 mil millones de dólares, que representan la cuarta parte de nuestra deuda externa. El gobierno de allá les cobra impuestos sobre sus ingresos y ahora les impone otro si ese dinero lo mandan a su país de origen.

El próximo domingo estarán cara a cara Claudia Sheinbaum y Donald Trump. La Presidenta mexicana –debemos suponer– le planteará al energúmeno asuntos como el trato de criminales a los mexicanos indocumentados que están en tierra hoy gringa, pero robada a México en 1847-48, lo que ha suscitado fuertes manifestaciones y una explicable violencia.

Otro tema que deberán abordar es el impuesto a las remesas. Los paisanos que trabajan en el país vecino anualmente envían a México más de 62 mil millones de dólares, que representan la cuarta parte de nuestra deuda externa. El gobierno de allá les cobra impuestos sobre sus ingresos y ahora les impone otro impuesto si ese dinero lo mandan a su país de origen.

Se trata de gente laboriosa, la que, carente de oportunidades en su propia tierra, optó por arriesgarlo todo para pasar a Estados Unidos y, allá, con una indomable voluntad y mucho esfuerzo salir adelante y dar a sus familias lo necesario.

Sobra decir que esos trabajadores mexicanos, ahora tratados peor que delincuentes, requieren de una enérgica solidaridad de quienes estamos acá. Pero Marko Cortés, figura del PAN, quiere que Claudia Sheinbaum acuse a nuestros paisanos por el encontronazo de Los Ángeles y ayude al trumpismo a apaciguar los ánimos. Alito, el gerente de lo que resta del PRI, de plano dice que “nunca hay que llamar a movilizar”.

En esa promoción de la pasividad interviene también el morenismo, pues algunos de sus legisladores, luego de haber convocado a manifestarse frente a la embajada estadunidense, sencillamente recularon y negaron esa mínima muestra de solidaridad con la paisanada transfronteriza.

Desde luego, esa decisión no servirá para amansar a la fiera, pero todo indica que se trata de presentarse ante Trump con una actitud de avenimiento, con la esperanza de sacarle alguna concesión.

Sin embargo, Washington no parece muy dispuesto a dejar su patanería, como lo mostró la secretaria Kristi Noem al acusar a Sheinbaum de incitar a la violencia a nuestros migrantes o el mismo Trump, quien dijo que la ciudad de Los Ángeles está siendo invadida por un “enemigo extranjero”.

En la entrevista de ambos mandatarios estarán presentes otros factores, como la desastrosa y fraudulenta elección de juzgadores, que ha sido el hazmerreír de analistas de todo el mundo y de una franca reprobación, en especial, de la misión de observadores enviados a México por la OEA, que ha sido, desde siempre, el Ministerio de Colonias de Washington, cuyas opiniones y decisiones tienen un peso notorio en el trato de Estados Unidos con Latinoamérica.

En esa vergonzosa y tragicómica elección judicial votó menos de 13% del padrón y pese a los acarreos y el concierto de acordeones se anuló una de cada cinco boletas. Si las autoridades de Morena no entienden que han perdido legitimidad, quizá les caiga el veinte al ver que el circo dizque judicial le ha restado capacidad de negociación al gobierno mexicano, de por sí asediado por múltiples problemas, como los heredados del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, como la deuda externa.

No es un asunto menor que, de acuerdo con el seguimiento que hace el Inegi, en 40 ciudades de nuestro país haya crecido el desempleo, mientras cae el interés por los bonos mexicanos o que la banca celebra que sus ganancias del primer cuatrimestre de este año son las más altas de su historia. Los profesores de la CNTE, al levantar su plantón y retirarse de la Ciudad de México, acusaron al gobierno de no estar con los trabajadores y prometieron que continuarán con su protesta y sus demandas, exigiendo centralmente que el fondo de pensiones para los jubilados se reintegre al Estado mexicano.

A lo anterior se suman la falta de medicamentos en los hospitales públicos, los conflictos en planteles de educación media y superior, el desgarriate de gobernadores de Morena, como el de Nayarit, Miguel Ángel Navarro, que ordenó demoler edificios de un complejo cultural ¡para construir un estadio de futbol! Y, por encima de todo, como una losa que aplasta a la República, la inseguridad, la incontenible delincuencia, el poder de las mafias...

Ante ese panorama, hace falta un ánimo de conciliación, de solidaridad y preparación para resistir a las amenazas. Ojalá lo entiendan quienes deben entenderlo.

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