¿Apagar La Luz del Mundo?

La razón es que, para allegarse apoyos e incluso protección, las corporaciones religiosas tienen o procuran tener buenas relaciones con el poder civil, y a quienes ejercen o aspiran a tener ese poder les interesa tender puentes con una o más iglesias, porque de esa manera cuentan con base social, votos, apoyo y legitimidad.

Para Alejandro Encinas, ejemplo de rectitud

El encarcelamiento en Estados Unidos del líder de La Luz del Mundo, acusado de varios delitos sexuales, ha desatado una intensa campaña contra esa iglesia y, de paso, contra personajes de Morena a los que quieren ver como cómplices de Naasón Joaquín García, el llamado apóstol de esa confesión.

Por supuesto, el acusado y sus presuntos o reales cómplices habrán de responder a los señalamientos jurídicos. Pero es injusto e inaceptable que a partir del comportamiento de un pequeño núcleo se quiera descalificar a una iglesia nacida en México que hoy tiene millones de adeptos en el mundo.

No es la primera campaña que se realiza contra La Luz del Mundo. Durante décadas, en Guadalajara ha sido intensa y persistente la campaña de odio contra su feligresía, la que con el arzobispo católico Juan Sandoval Íñiguez se intensificó, al grado de justificar agresiones armadas contra esa comunidad.

Precisamente por aquellos atentados es que La Luz del Mundo ha tenido que crear un cuerpo de vigilantes para proteger sus templos y a sus fieles, pero hace unos días fueron aprehendidas en Michoacán decenas de personas que se entrenaban para cumplir con esa tarea, lo que incluía manejo de armas, como ocurre con toda organización encargada de preservar el orden. Por fortuna, un juez ajeno a fanatismos liberó a todos los detenidos.

Un articulista de cierto diario capitalino se pregunta por qué el apoderado legal de asociación religiosa fue quien salió en defensa de su líder religioso en 1997, ante lo cual cabe responder que ésa es precisamente la función de un abogado.

Al citado periodista le molesta que los líderes de La Luz del Mundo hayan sido “muy eficaces para encontrar resquicios y tejer redes con distintos partidos políticos, lo que les garantizó el ejercicio del dominio en la sede territorial asentada en Guadalajara”. ¿Y? ¿No es acaso lo mismo que hacen otras corporaciones religiosas, buscar seguridad donde despliegan su ministerio?

El mismo articulista refiere que los dirigentes de La Luz del Mundo tejieron redes con distintos partidos políticos, pero al comenzar el declive del PRI se aliaron con el PRD y, ahora con Morena; censura que líderes del partido guinda hayan asistido en 2019 al Palacio de Bellas Artes, que según el acusador le “fue facilitado” a una agrupación cercana a la mencionada iglesia. Lo cierto es que se pagó por el alquiler del Palacio y que era del todo normal que ahí estuviera el líder espiritual de la congregación, quien recibió en esa ocasión una medalla, algo que los malquerientes de la mencionada asociación quisieron ver como delito e intentaron que se penalizara el acto y a sus participantes, lo que afortunadamente no progresó.

Por lo demás, si los priistas colonizaron masivamente a Morena, nada tiene de extraño que en esa transición hayan participado integrantes de La Luz del Mundo, como lo han hecho y lo hacen numerosos políticos que se dicen católicos o de otras religiones. También se insiste en descalificar a la Asociación de Profesionistas y Empresarios Mexicanos por sus nexos con la iglesia citada, pero es el mismo caso de la Unión Social de Empresarios Mexicanos, que tiene ligas bien conocidas y legítimas con la jerarquía católica.

La razón es que, para allegarse apoyos e incluso protección, las corporaciones religiosas tienen o procuran tener buenas relaciones con el poder civil, y a quienes ejercen o aspiran a tener ese poder les interesa tender puentes con una o más iglesias, porque de esa manera cuentan con base social, votos, apoyo y legitimidad.

Sin embargo, el autor del citado artículo considera “necesario hoy deshacer los enredos lumínicos que se han tejido en algunos sectores del morenismo”. ¿Y los enredos oscurantistas de larga data, como los de ciertos sectores católicos, protestantes, judíos, musulmanes, budistas, hinduistas o sintoístas con el PRI o el PAN?

Lo recomendable es dejar en paz a los creyentes de una u otra religión. La Luz del Mundo es una comunidad laboriosa, limpia, solidaria y ordenada. Su existencia y actuación están protegidas por los artículos tercero y 130 de la Constitución. Eso debe bastar, aunque hay quienes se empeñan en llevarnos a una guerra santa.

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