Se gana y se pierde

El único que no pierde es aquel que no juega, por eso creo que el desempeño de la Selección Mexicana de Futbol fue regular, pues ganó dos y perdió dos, llegó al cuarto partido, como siempre, nunca ha llegado al quinto y seguramente ése debe de ser el real nivel ...

El único que no pierde es aquel que no juega, por eso creo que el desempeño de la Selección Mexicana de Futbol fue regular, pues ganó dos y perdió dos, llegó al cuarto partido, como siempre, nunca ha llegado al quinto y seguramente ése debe de ser el real nivel futbolístico de nuestro país. 

Por otro lado, no puedo criticar la pasión y emoción desbordada por estos deportistas, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en la actitud de los jugadores fuera de la cancha.

Por ejemplo, me pareció un comentario lleno de arrogancia aquel mensaje que puso el legendario jugador Rafa Márquez en sus redes sociales luego de perder 3 goles a 0 contra Suecia. Posteó Márquez: “Calificamos a octavos!!! Los mediocres que nunca han logrado nada en la vida dirán que pasamos de milagro, los que hemos conseguido algo importante en la vida decimos primer objetivo cumplido, y ahora a trabajar y seguir mejorando para conseguir nuestra próxima meta, propósito u objetivo!!”

Lo único que se le olvidó al capitán de la Selección es que a esos que llama mediocres son la afición de su país, aquellos que, sin importarles de dónde, sacan el dinero para ir a los mundiales y apoyar al equipo. Aquellos que guardan sus quincenas para adquirir una carísima playera de la Selección, los que faltan al trabajo para gritarles, esos son los mediocres que llama el señor Márquez. Perdón, pero no estoy de acuerdo con esos comentarios. Claro que él dirá que no, que hablaba de los comentaristas que los critican, entonces que ponga sus nombres y sus apellidos, para que la afición no se sienta ofendida.

El Chicharito le reclamó fuerte al comentarista David Faitelson, quien dijo que México no tenía nivel, le dijo: “¿por qué no imaginar cosas chingonas?” y tiene razón, pero imaginar y soñar no es suficiente, hay que meter goles para cumplirlas.

El señor Juan Carlos Osorio nos engañó, a él lo contrataron para llegar, mínimo, al quinto partido, ¿y qué creen?, que no llegó, se quedó en el cuarto. Exactamente igual que los últimos cinco técnicos nacionales, es decir, fracasó, pero, eso sí, cómo cobró.

Lamentablemente, se los digo: la historia se repite y ahora nadie se responsabiliza y lo peor, o lo mejor, es que miles de nacionales siguen pensando que apoyar a la Selección Nacional es el camino.

Temas: