Desde Costa Rica: entre récords, prepotencias y ridículos

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Estoy escribiendo estas líneas desde San José, Costa Rica, donde esta noche no será una noche cualquiera. Será, para muchos, una noche histórica. Y es que el fenómeno llamado Grupo Firme está a punto de reventar —literalmente— el Estadio Nacional ante más de 50 mil almas que llegarán con una sola intención: cantar, beber, olvidar… o recordar con música de banda lo que la vida les ha cobrado caro. 

Sí, leyó usted bien: 50 mil personas. No es menor. No es casualidad. No es suerte.

FIRME, MÁS FIRME QUE NUNCA

Lo que está logrando Grupo Firme en Centroamérica no tiene precedente reciente para un grupo del regional mexicano. En Guatemala reunieron 18 mil, en países como Honduras, Nicaragua y El Salvador rondaron las 20 mil personas. Pero Costa Rica decidió subir la apuesta… y de qué manera.

Esta noche rompen su propio techo.

Bajo el concepto de La última peda, están cerrando una etapa, una era, un ciclo que les dio fama, dinero y —sobre todo— poder de convocatoria. Porque si algo ha demostrado Eduin Caz, líder indiscutible de la agrupación, es que sabe conectar con el público como pocos.

No es el mejor cantante técnicamente, tampoco pretende serlo. Pero tiene algo que no se aprende: carisma brutal. Ése que hace que la gente lo sienta suyo, cercano, imperfecto… humano.

Y ahí está la clave del éxito.

Porque mientras otros artistas se construyen personajes inalcanzables, Eduin se sube al escenario como uno más, como el amigo que se echó unas cervezas contigo y ahora canta tu historia.

Y eso, señoras y señores, llena estadios.

LA INDUSTRIA CAMBIA… Y EL PÚBLICO MANDA

Este fenómeno también deja algo muy claro: la industria musical ya no la dictan las disqueras, la dicta el público. Y el público hoy quiere fiesta, quiere identidad, quiere sentirse representado.

Grupo Firme entendió eso antes que muchos.

Mientras otros se quedaron en la fórmula, ellos la rompieron. Mientras otros cuidaban la imagen, ellos apostaron por la autenticidad.

¿Resultado? 50 mil personas en Costa Rica.

Así de simple.

EDWIN LUNA: ¿A QUÉ VAN A LA TELEVISIÓN?

Pero vámonos a otro tema, porque si de actitudes hablamos, lo que vimos con Edwin Luna, líder de La Trakalosa, en el programa Sale el Sol deja mucho que desear.

Y lo digo claro: no entiendo a qué van a los programas si van a ir de malas, a la defensiva y con una actitud prepotente.

Porque una cosa es defender tu carrera y otra muy distinta es ir con la espada desenvainada como si todo el mundo fuera tu enemigo.

Asegura que “lo han criticado mucho”. Perdón… pero nadie le puso una pistola para meterse a un reality show ni para ir a sacar a su esposa en televisión nacional, llorando, exponiendo a su familia y convirtiendo su vida privada en espectáculo.

Eso lo hizo él.

Y cuando haces pública tu vida, tienes que entender que habrá opiniones. Buenas, malas… y las que no te gustan.

Eso es parte del juego.

Lo que no se vale es querer aplausos cuando conviene y después victimizarse cuando llegan las críticas.

Así no funciona este negocio.

HOY SÁBADO: LA CITA ES CON EL ESPECTÁCULO

Por cierto, hoy sábado tenemos varias citas importantes en pantalla. A las 11 de la mañana, el mejor resumen de espectáculos. Más tarde, a las 3 de la tarde, De Primera Mano, un programa que, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese, sigue marcando agenda en este país.

Y a las 8 de la noche, mi programa El Minuto que cambió mi destino sin censura.

Hoy tenemos como invitado a Reynaldo Rossano, El Papirrín.

Un hombre que durante años nos ha hecho reír… pero que esta noche nos va a hacer algo mucho más difícil: reflexionar.

Porque detrás del comediante hay un ser humano con heridas, con historias, con momentos duros. Y sí, también con lágrimas.

Y es importante decirlo: los hombres también lloramos. También sufrimos. También nos rompemos.

Y este programa no es para reír… es para entender.

SERGIO MAYER: EL ÚNICO QUE UNE A TODOS… EN SU CONTRA

Y ya para cerrar, porque hay temas que simplemente no se pueden ignorar…

Lo de Sergio Mayer Bretón es digno de estudio.

De verdad.

Porque si algo ha logrado este personaje es algo que parecía imposible en México: unir a todos.

A la izquierda, a la derecha, a su propio partido, a la oposición, al medio artístico, a la ciudadanía… y hasta a sus compañeros de reality.

Todos coinciden en algo: no lo soportan.

Y no es casualidad.

Entre sus desplantes, su prepotencia y sus constantes contradicciones, ha construido una imagen que raya en lo ridículo. Pero lo más grave no es eso.

Lo más grave es la falta de sustancia.

En una entrevista reciente le preguntaron algo básico: ¿dónde estudió su maestría?

Y no supo responder.

Ni la universidad.

Ni el nombre.

Ni la carrera.

Nada.

¿De verdad ése es el nivel de quienes toman decisiones en este país?

Porque una cosa es no saber… y otra es pretender que sabemos cuando no es así.

Y eso, en la política, es peligrosísimo.

ENTRE LA GLORIA Y EL RIDÍCULO

Hoy, desde Costa Rica, queda claro que en el espectáculo —y en la vida— hay dos caminos:

El de quienes trabajan, conectan y llenan estadios…

Y el de quienes se pierden en el ego, la soberbia y el ridículo.

Grupo Firme eligió el primero.

Otros… bueno, otros siguen dando pena.

Nos leemos el próximo martes y les recuerdo que también tenemos una cita en mi canal de YouTube, Gustavo Adolfo Infante Tv.