Del Señor de los Cielos, al sanatorio y las envidias de Lupillo
Queridos lectores de Excélsior, una vez más les traigo varios temas que están dando de qué hablar en el mundo del espectáculo y que, como siempre, les comparto con la franqueza que me caracteriza. El minuto que cambió mi destino con Verónica Montes este sábado, en ...
Queridos lectores de Excélsior, una vez más les traigo varios temas que están dando de qué hablar en el mundo del espectáculo y que, como siempre, les comparto con la franqueza que me caracteriza.
El minuto que cambió mi destino con Verónica Montes este sábado, en punto de las ocho de la noche por Imagen Televisión. Llega una emisión muy especial de El minuto que cambió mi destino sin censura. Mi invitada es una mujer guapa, talentosa y de gran carácter: Verónica Montes. Muchos la recuerdan por su paso en El Señor de los Cielos, donde encarnó a la famosa La Condesa, personaje que la catapultó a la fama internacional. Pero detrás de esa actriz elegante, segura de sí misma y con un currículum que incluye concursos de belleza, se esconde una historia de vida marcada por la adversidad.
En la entrevista, Verónica me confesó algo que jamás había compartido con el público: padece una enfermedad inmunológica incurable, de esas raras, que pocas veces escuchamos mencionar. No es sencillo pararse frente a una cámara y abrir el corazón de esa manera. Ella lo hizo con valentía y sinceridad, y les aseguro que sus palabras los van a conmover. Seguramente ustedes que me leen aquí se estarán preguntando: “¿Cuál es esa enfermedad?”. Pues la respuesta se las guardo para que me acompañen hoy sábado a las ocho de la noche, en Imagen Televisión. Ahí la propia Verónica lo dirá de viva voz, y será uno de esos momentos televisivos que no se olvidan.
Lupillo Rivera: reaparece con promesas y rencores
Pasemos a otro tema, porque Lupillo Rivera vuelve a dar de qué hablar. El hermano de la inolvidable Jenni Rivera ha reaparecido con una noticia que promete levantar ámpula: asegura que está escribiendo un libro explosivo en el que hablará muy mal de mucha gente del medio. Ya conocemos a Lupillo, nunca ha sido hombre de medias tintas. Pero ahora va más allá: reveló que cuando fue novio de Belinda, la cantante lo engañó. Según sus palabras, la sorprendió de la mano con otro hombre, lo que terminó la relación.
Me parece poco caballeroso airear esas historias pasadas, sobre todo cuando ambas figuras han seguido caminos distintos y exitosos. Sin embargo, la polémica vende, y Lupillo lo sabe. Pero no se quedó ahí. También habló de su hermana Jenni Rivera. Asegura que, en vida, Jenni usó su influencia para que lo vetaran en estaciones de radio y su música no sonara. Son declaraciones fuertes, que pintan un retrato complicado de la relación entre hermanos. Eso sí, Lupillo también relató que, antes de morir, Jenni le pidió perdón. Fue en un palenque aquí, en el Estado de México, un momento íntimo y doloroso que, de ser cierto, habla de reconciliación y de la compleja relación de los Rivera.
La delgada línea entre la confesión y la polémica
Estos dos casos, tanto el de Verónica Montes como el de Lupillo Rivera, nos dejan ver una constante en el medio artístico: la línea que divide la verdad, la confesión y la polémica es cada vez más difusa. Por un lado, Verónica se abre para hablar de su salud con el propósito de inspirar y compartir su lucha. Por el otro, Lupillo parece empeñado en revivir viejas heridas y generar controversia. ¿Cuál de los dos caminos conecta mejor con el público? Eso lo decidirán ustedes, que consumen las historias y dan valor a las voces de los artistas.
Queridos lectores, la televisión y el espectáculo son un espejo de la vida: hay historias de resiliencia, valentía y dolor, como la de Verónica; y también hay relatos de resentimientos, pleitos y secretos familiares, como el de Lupillo. Lo importante es que ambos nos muestran que detrás de las luces, la fama y los aplausos, los artistas son seres humanos, con luchas, debilidades y contradicciones. Los invito a no perderse El minuto que cambió mi destino sin censura esta noche, ocho en punto, por Imagen Televisión. Porque ahí, más allá de las notas, lo que buscamos siempre es llegar al corazón de quienes se atreven a contar su verdad.
