Abelito, sin censura; la verdadera reina mexicana y una noche que promete en Imagen Televisión

Este sábado en una de esas jornadas televisivas que vale la pena agendar.

Este sábado a las 8 de la noche, por Imagen Televisión, se transmite una de esas entrevistas que se quedan tatuadas para siempre: El minuto que cambió mi destino sin censura con Abelito, un joven actor de talla corta, pero de un talento, una luz y una sensibilidad que pocas veces he visto en casi cuatro décadas de periodismo. Se los digo con toda honestidad: rara vez un invitado me sorprende tanto. Y Abelito lo hizo.

Cuando lo conocí en persona para grabar esta conversación, entendí por qué la gente lo quiere tanto. No solamente es un muchacho inteligente, divertido, ocurrente y transparente; es también un ejemplo de resistencia emocional. Vivió bullying, críticas, comparaciones absurdas, prejuicios y señalamientos crueles. Y aun así, ahí está, de pie, riendo, actuando, soñando y demostrando que la talla nunca ha definido el tamaño del corazón.

Durante la entrevista habló de su infancia, de los momentos en los que su crecimiento comenzó a frenarse y cómo eso detonó comentarios hirientes. Contó cómo veía a sus compañeros hacerse grandes mientras él seguía igual, cómo trató de entender por qué la vida le puso ese camino distinto, y cómo hoy agradece que ese mismo camino lo haya convertido en un hombre fuerte, sensible y profundamente empático.

También habló de su familia, de su hermano fallecido, de sus miedos, de las noches difíciles, de las dudas y de la fuerza que encontró en el amor de los suyos. Y, por supuesto, mencionó a su novia, el gran motor que lo acompaña y lo impulsa en esta etapa de su vida. Pero lo que más impacta es que Abelito no se asume como víctima. Se asume como un luchador, como alguien que aprendió a navegar un mundo que a veces es cruel, pero que también le ha dado oportunidades extraordinarias. Su carisma es natural; su ternura, espontánea; su capacidad para conectar, única. Créanme: esta entrevista no tiene desperdicio. Lo van a ver como nunca, hablando de todo, sin censura, sin filtros y con una honestidad que conmueve.

Fátima Bosch: la reina que sí ganó

Otro tema que explotó en redes esta semana fue el Miss Universe 2025 celebrado en Tailandia, donde la mexicana Fátima Bosch se coronó como la nueva reina universal. Y sí, ya empezaron los “expertos” de sillón con el cuento absurdo de que “le regalaron la corona”. ¡Por favor! Si algo quedó claro es que Fátima ganó porque era la mejor, la más preparada, la más equilibrada y la más contundente en escenario.

Quienes seguimos minuto a minuto el certamen pudimos ver su seguridad, su porte, su disciplina y la claridad de sus respuestas. No improvisó: dominó cada fase. Y lo mejor de todo es que su triunfo no sólo quedó en el show televisado. Gracias a las plataformas, redes sociales y transmisiones paralelas —incluyendo la cobertura en Imagen Televisión—, más de ocho millones de personas estuvieron pendientes del concurso.

Un récord absoluto para un certamen de belleza en estos tiempos en los que competir por la atención es casi un deporte extremo. Fátima Bosch no ganó por polémica ni por armar ruido artificial. Ganó porque se lo merecía, porque representó a México con elegancia, determinación y una fuerza escénica impresionante. Sí, es joven. Sí, es talentosa. Pero sobre todo, es una mujer inteligente que entiende el peso de una corona internacional. Y quienes intenten desacreditar eso, lo único que demuestran es que no vieron el concurso. Y por cierto: este sábado a las 5 de la tarde, en Imagen Televisión, se revivirá la gala completa para que el público pueda ver —o repetir— la competencia que llevó a una mexicana a lo más alto del certamen mundial. Vale la pena volverla a disfrutar porque es, técnicamente, uno de los Miss Universe mejor producidos de los últimos años.

Una noche redonda en Imagen

La combinación de ambos eventos —la repetición de Miss Universe y mi entrevista con Abelito— convierten este sábado en una de esas jornadas televisivas que vale la pena agendar. Primero, la emoción de ver de nuevo a Fátima Bosch coronarse; después, la profundidad de una charla que desnuda el alma de un joven actor que, a pesar de las dificultades, se ha convertido en una inspiración para miles.

Mientras edité la entrevista con Abelito, pensé mucho en cómo la vida a veces coloca a ciertas personas en situaciones duras no para castigarlas, sino para moldearlas. Él es el ejemplo perfecto. Y mientras veía a Fátima levantar la corona, entendí algo parecido: la grandeza no aparece por arte de magia; se construye. Así que los espero este sábado. Porque en medio del caos, los escándalos, los pleitos y las controversias del espectáculo, todavía hay historias que nos recuerdan por qué vale la pena encender la televisión: para conocer a alguien como Abelito y para celebrar el triunfo histórico de una mexicana que dejó muy claro que la excelencia no se regala… se gana.

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