Reflexiones sobre las tasas de interés en México

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

El jueves hubo reunión de Política Monetaria del Banco de México. La decisión fue disminuir en 25 puntos base su tasa de interés a un día para ubicarse en un nivel de 6.75%. Expongo diversas razones por las que creo que fue una mala decisión. 

 

Empiezo por hacer referencia a algunos de los elementos de contexto más relevantes del comunicado. 

Un elemento central del escenario actual es el conflicto en Oriente Medio, que ha provocado volatilidad en los mercados financieros, un menor apetito de riesgo y mayores precios de materias primas. 

Esperan una convergencia con la meta de inflación esperada en el segundo trimestre de 2027. De manera sencilla esto quiere decir que la inflación entre abril y junio de 2027 se ubicará en 3%. 

Otro argumento es que, si bien subió la inflación general, la subyacente se mantuvo prácticamente sin cambio.  

La lista de factores que pueden mover los pronósticos no tiene sorpresas. Entre los que la pueden afectar al alza están disrupciones por políticas comerciales y, a la baja, una actividad económica en México menor a la anticipada. 

La resolución fue continuar con el ciclo de baja de tasa de referencia, diciendo que es congruente con su valoración del panorama inflacionario hoy y de la economía en general. También argumentan que esta postura monetaria es adecuada para enfrentar los riesgos por la coyuntura actual en Oriente Medio. 

Su evaluación de contexto y su decisión se basan en una interpretación muy favorable de la realidad económica actual. El que la decisión fuera tres a dos nos revela que hay interpretaciones distintas de los mismos datos.   

La semana pasada, en este espacio, planteaba el siguiente escenario como posible: inflación general superior a 5% en los próximos tres meses. El salto de la primera quincena de marzo para ubicarse en 4.63% fue grande y hoy es casi seguro que se cumplirá el pronóstico. 

La inflación subyacente se ha ubicado de manera persistente en niveles arriba de 4% con presiones mayores en algunos de sus componentes. Este dato no da indicios de convergencia a la meta de inflación.

En cuanto a los mercados financieros, la atención está en los accionarios. Entender el mercado de bonos también es relevante. La referencia que uso es la tasa de los bonos a 10 años. 

En México, esta tasa al cierre de febrero se ubicaba en 8.73% y para el cierre del jueves 26 de marzo en 9.45%. Los datos equivalentes para Estados Unidos son 3.96% y 4.43%. Hay un mayor nivel de tasas de interés a mediano plazo. 

Un tercer elemento es el ánimo de los inversionistas ante el escenario tan complejo en Oriente Medio. Busque algunas métricas y todas coinciden en que estamos en un mal momento. Por ejemplo, un índice de miedo que publica CNN, en la mayoría de sus mediciones, se ubica en miedo extremo. 

Los tres elementos anteriores nos dan evidencia de que era razonable frenar el ciclo de baja de tasas: inflación al alza, tasa de largo plazo aumentando e incertidumbre. 

La Reserva Federal nos puso el ejemplo de prudencia al no bajar su tasa, a pesar de las presiones del presidente Donald Trump. Había riesgos inflacionarios por el conflicto y se requería una señal de tranquilidad a los mercados. El Banco de México perdió una oportunidad para fortalecer su credibilidad.