El último dato de inflación mensual es el de febrero. Ya no es tan reciente, pero nos da pistas de lo que puede suceder en los próximos meses dado el nuevo contexto geopolítico. Mi opinión sobre la evolución esperada para 2026 no es favorable.
La inflación se ubicó en 4.02% rompiendo una racha de muchos meses por debajo de 4%. Está en un nivel fuera de la zona de confort del Banco de México y para los analistas. La persistencia en este nivel es una mala señal.
Los componentes de la inflación tuvieron un comportamiento diferenciado. La subyacente se ubicó en 4.50% y la no subyacente en 2.44%. Es decir, hay una brecha relevante entre ambos datos.
Esto se explica por el hecho de que la no subyacente ha tenido un ciclo muy favorable ubicándose varios meses por debajo de 3%. Se dieron dos fenómenos que se refuerzan.
El primero es un comportamiento favorable de los precios de los productos agropecuarios. No se ha tenido falta de oferta por temas climáticos. El segundo es un precio del petróleo razonablemente estable que ha permitido que los precios de la gasolina cambien sólo marginalmente.
El comportamiento de la inflación subyacente no ha sido bueno, ubicándose varios meses por arriba de 4%. Hay tres componentes que tienen una inflación anual superior a 5%: alimentos, bebidas y tabaco, educación y otros servicios. Este dato revela que hay presiones inflacionarias en nuestro país.
El dato de inflación mensual fue de 0.50%. Por componente fue de 0.46% para la subyacente y de 0.64% para la no subyacente. Se aprecia que la brecha de comportamiento entre ambas inflaciones ya no es grande.
Es evidente que hay presión inflacionaria de los productos agropecuarios. La inflación mensual fue de 1.45% y la anual de 4.50%. El componente de frutas y verduras es donde está el problema.
El precio de los energéticos en febrero ayudó a compensar el incremento de los agropecuarios en la inflación no subyacente. El dato mensual fue de -0.33% y anual de -1.77%.
A partir de que empezó el conflicto armado en Oriente Medio el precio del barril de petróleo aumentó, para ubicarse en niveles superiores a los 100 dólares por barril. Esto va a tener un impacto directo en la inflación al consumidor por el aumento en el precio de las gasolinas.
También se empiezan a escuchar narrativas de otros efectos por el cierre del estrecho de Ormuz. Uno es el impacto directo en la inflación por la falta de fertilizantes que afecte en unos meses las cosechas y luego se refleje en mayores precios.
Mi escenario base es que en los próximos tres meses se mantendrá la presión inflacionaria de los productos agropecuarios y que la de los energéticos empujará aún más la inflación no subyacente.
Por otra parte, no se ven condiciones para que los componentes de la inflación subyacente que están arriba de 5% bajen su nivel.
El resultado de ambos comportamientos me lleva a esperar que, con una alta probabilidad, tendremos en el próximo trimestre al menos un mes con inflación superior a 5.0%.
Una consecuencia es que el Banco de México cambiará su visión de política monetaria. Un escenario posible es que regresen los aumentos de tasas que frenen la actividad económica en un momento en el que se busca un mayor crecimiento.
