¿Qué queremos?

Sin duda, México se ha beneficiado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte

En las próximas semanas el gobierno de México iniciará los trabajos de renegociación del TLCAN mediante los cuales buscará mantener vigente dicho acuerdo comercial, que surgió en la década de los noventa y que tan buenos dividendos le ha dado al país.

Su antecedente inmediato, el llamado Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), firmado en 1986, con el cual el gobierno mexicano se comprometía a eliminar los precios oficiales de referencia, reducir a la mitad el arancel máximo y sustituir los controles arancelarios, abrió paso a la era del libre comercio.

Así, se crearon las condiciones para la construcción de un amplio acuerdo comercial de carácter regional, en donde Canadá, EU y México comprometieron sus esfuerzos para crear una zona de libre comercio. Es en 1994 cuando este Tratado entra en vigor, y para México, así como para los países que lo integran, éste ha significado un salto cualitativo en su relación comercial, ya que hoy, el comercio entre las tres naciones se ha cuadruplicado y hoy representa 1.14 billones de dólares en intercambio de productos y servicios.

El TLC ha significado para México una Inversión Extranjera Directa (IED) de cerca de 18 mil millones de dólares, y las exportaciones de nuestra planta industrial hacia los países del norte, principalmente la automotriz, se han incrementado un 35% del PIB, según información del Banco Mundial. México se ha beneficiado del acuerdo potenciando el desarrollo de sectores como el automotriz, que según el Inegi mantiene una tasa de crecimiento promedio anual de hasta el 13 por ciento.

Otros sectores beneficiados han sido el refaccionario, así como los dedicados a la fabricación de llantas, cristales y pinturas. La industria de la construcción, la aeroespacial, electrónica, y las de generación y distribución de energía, son algunas de las industrias que han crecido con el TLC.

Sin embargo, algunas industrias han sido perjudicadas, como la juguetera o la textil, que han visto reducir sus oportunidades de negocios debido a la apertura comercial y a la competencia, en muchos casos desleal. El gobierno de México en esta nueva etapa de renegociación, apuesta por una estrategia de silencio total.

La opinión pública no conoce bien cuáles serán los temas de la negociación o qué tipo de bienes o servicios se buscará apoyar, y lo único que se sabe es que el gobierno de México buscará evitar lo que se conoce como “comercio administrado”, es decir, aranceles que limiten las exportaciones.

-“No aceptaremos nada que implique comercio administrado o establecimiento de aranceles. Esta negociación tiene que ser la oportunidad de llevar a México y a la asociación estratégica comercial de América del Norte, a tomar ventaja de la economía del siglo XXI” – señaló el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ante el Senado. Añadió que el gobierno no hará públicos los objetivos ni las estrategias de la renegociación, en el entendido de que dicha información será útil para negociar, por lo que no concederá ventajas a sus contrapartes. Cuando el gobierno se encuentra a unas semanas de iniciar la renegociación del TLC, surge la pregunta obligada: ¿Qué queremos?

¿Qué queremos para desarrollar nuestra planta industrial? O por citar sólo un ejemplo, ¿el gobierno de México buscará fortalecer a los sectores más vulnerables, como la agricultura, la ganadería, la industria forestal o la pesca, que este año se han contraído un 4% en promedio? ¿Buscará fortalecer a la industria textil?, que actualmente exporta mil 384 millones de dólares.

¿Qué busca el gobierno en esta renegociación? En realidad, la opinión pública cuenta con poca información sobre los objetivos y estrategias de este proyecto, y para la industria nacional y para su crecimiento, la pregunta está en el aire: ¿qué queremos?

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