Frentes Políticos / 8 de julio de 2025
1. Presencia clave. México, sin ser miembro formal de los BRICS, llegó a la cumbre en Río de Janeiro con más dignidad que varios titulares. Juan Ramón de la Fuente, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, acudió como observador y con una agenda ...
1. Presencia clave. México, sin ser miembro formal de los BRICS, llegó a la cumbre en Río de Janeiro con más dignidad que varios titulares. Juan Ramón de la Fuente, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, acudió como observador y con una agenda diplomática precisa. Acompañado por la subsecretaria María Teresa Mercado y Pablo Monroy, director general para América del Sur, el canciller se planta firme en un foro de potencias emergentes. México participa con el peso que da una política exterior bien pensada. Esta vez se presentó con pundonor ante el mundo en pleno desarrollo.
2. Bosque químico. En Acaxochitlán, Hidalgo, la guerra contra el narcotráfico dejó de ser cosa de caminos polvorientos y ahora se libra entre árboles. Policías estatales hallaron, en plena zona boscosa, un laboratorio móvil para droga sintética, con 257 bultos de ácido tartárico, tambos con sosa cáustica y etiquetas que harían temblar a cualquier químico. Sobre Salvador Cruz Neri, secretario de Seguridad, dicen que voltea hacia otra parte. ¿La respuesta institucional, es decir, la reacción de Julio Menchaca, el gobernador? Nula. Segunda vez en dos meses que hallan un narcolaboratorio. Si esto no enciende las alertas es que de plano están dormidos.
3. Efecto Carlota. El Congreso mexiquense endureció las penas por despojo y no por visión estratégica, sino por el escándalo mediático tras la historia de Carlota N., la entrañable “abuelita sicaria” de Chalco, que fue la gota que derramó el vaso. Ahora sí, hasta 17 años de prisión y multas millonarias para quienes arrebaten hogares, especialmente si las víctimas son vulnerables. Lo curioso es que todo el aparato legislativo descubrió de pronto que notarios y funcionarios también juegan sucio. ¡Milagro jurídico! Con Delfina Gómez con gobernadora hay voluntad política para aplicar la ley. El principio del fin del despojo organizado, dicen. ¿Será?
4. Dedos tronados. Mientras cientos de trabajadores del Poder Judicial capitalino exigen condiciones dignas, a la magistrada Martha Lucía Elizondo Téllez se le ocurre… tronar los dedos. Sí, como si estuviera llamando a un mesero y no a funcionarios en paro. El gesto, más propio de una hacendada del siglo XIX que de una juzgadora del XXI, dejó claro que en la Primera Sala Civil la autoridad se ejerce con prepotencia. No hay acuerdos, pero sí hay abuso, silencio institucional y expedientes empolvándose. Justicia lenta y desplantes dignos del álbum de las miserias. No lo merecen.
5. Primera clienta. La Fiscalía General de la República ya tiene con quién estrenar la recién aprobada Ley Antilavado… Sí, la senadora Olga Patricia Sosa Ruiz, de Morena. Pese a que confirmó un movimiento de 30.5 millones de pesos que hizo su madre para la compra de dólares en una casa de bolsa denunciada por lavado de dinero por EU, y que el dinero pertenece a una herencia por la venta de acciones de su abuelo, la nueva ley establece el concepto de personas políticamente expuestas, que pueden ser investigados por la Fiscalía. Lo interesante es que es capaz investigar no sólo a los funcionarios, sino a sus familiares. Qué mejor oportunidad para demostrar que, en verdad, la Ley Antilavado puede funcionar.
