Frentes Políticos / 27 de junio de 2025

1. Medición. El gobierno de la 4T, encabezado por Claudia Sheinbaum, con el bisturí de la “simplificación orgánica”, dijo adiós al Coneval. Andrea Chávez, su operadora en el Senado, hizo los honores y le dio la bienvenida al Inegi, ahora evaluador, juez y parte. ...

1. Medición. El gobierno de la 4T, encabezado por Claudia Sheinbaum, con el bisturí de la “simplificación orgánica”, dijo adiós al Coneval. Andrea Chávez, su operadora en el Senado, hizo los honores y le dio la bienvenida al Inegi, ahora evaluador, juez y parte. Graciela Márquez, ex del gabinete obradorista y actual presidenta del instituto, será la encargada de decirnos, con cifras “objetivas”, cómo va el país. ¿Contrapesos? Pregúntenle a Diego Rodríguez, del PAN, o a Clemente Castañeda, de MC, quienes intentaron evitar el “retroceso” desde sus curules. ¿Y, quién evaluará al evaluador? La pobreza no se combate, se redefine.

2. Espionaje legal. Con la nueva Ley de Inteligencia, la 4T no sólo escucha, ahora lo hará con sello oficial. María Elena Pérez-Jaén, del PAN, lo advirtió sin rodeos, “el espionaje va en serio”, dijo. Y mientras Irene Levy, de Observatel, habla de control. Ricardo Mejía, del PT, aplaude la creación de una plataforma que reunirá datos personales, íntimos y financieros, con la excusa de “prevenir el delito”. ¿Y la independencia del órgano regulador? En veremos. ¿Quién protege a los ciudadanos de un gobierno que se reserva el derecho de saberlo todo? ¿ Ahora la privacidad ya no es derecho, sino una ilusión? Nuevos tiempos.

3. Colusiones. Tres autos de formal prisión no dejan lugar a dudas. Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, fue más que un político; fue un engranaje fino en la maquinaria de la narcopolítica. Desde el Altiplano, suma cargos por lavado, delincuencia organizada y operaciones turbias, mientras su historial se engorda con nombres igual de quemados como Manuel Cavazos y Egidio Torre Cantú, todos priistas, que confundieron gobierno con impunidad. Si esto no lleva a una limpia real en el noreste, entonces el Estado no está ciego, está cómodo.

4. Impunidad validada. César Duarte festeja como si Texas fuera catedral de justicia y no simple terreno ajeno. La corte del condado de El Paso lo exculpa de haber amasado 50 propiedades gringas con dinero chihuahuense, y él, en lugar de agradecer el tecnicismo, lanza dardos al estilo ranchero. “La vergüenza es de quien me acusó”. Javier Corral, su eterno antagonista, funge de villano favorito, mientras que Duarte se sacude la culpa con la frente en alto… en EU. ¿Y los millones? ¿Y los chihuahuenses? La justicia, dice Duarte, está de su lado. Sí, pero de la americana. En México, ¿para cuándo?

5. Inenarrable. El horror volvió a estacionarse en Veracruz, esta vez en Cerro Azul. Cuatro cuerpos desmembrados y un mensaje como rúbrica del crimen organizado. La fiscal Verónica Hernández Giadáns y el secretario de Seguridad, Alfonso Reyes Garcés, presiden una coreografía ensayada: acordonar, investigar y callar. Mientras tanto, Rocío Nahle sigue en modo inauguración, presentando su propia versión de la 4T. ¿Cuántas bolsas negras más necesita el Estado para reconocer que perdió la plaza? Esto no es una anécdota sangrienta. Es el retrato crudo de una gobernabilidad ausente. A menos que no la quieran ver.

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