¿Populismo o austeridad?

• Apoyar en algunas ideas al Presidente no significa darle una carta en blanco a todas sus decisiones.

Yo no pretendo subirme en el tren del cachondeo que generó la filtración de una carta que fue mandada por el Presidente de México al Rey de España y al papa Francisco.

El tema ha perdido toda seriedad en el momento en que la gestión de comunicación social de esta administración sobre este tema ha sido desastroso. Aún más grave ha sido el pretexto para que algunos estúpidos, como Charlie Valentino León Flores, diputado local de Morena por Tabasco, declare: “Desgraciadamente fuimos colonizados por la peor de las razas, que son los españoles, yo no les pediría que ofrecieran disculpas, sino que se arrodillen ante nuestro país, porque gracias a ellos estamos viviendo toda la corrupción”.

Ahora resulta que somos corruptos por los españoles. Entonces los presidentes ratas, los líderes sindicales sin escrúpulos y los diputados advenedizos que, como él, llegan a la Cámara a lambisconear algo que propone el Presidente sin entenderlo, nos los mandaron los españoles o son consecuencia directa de la colonización.

De que hay heridas abiertas que corresponden a la Conquista es innegable. Esas mismas que describe de forma magistral Octavio Paz en su Laberinto de la soledad, en donde se describen las condiciones del trauma que nos causó que mancillaran a La Malinche, que nos convertía en hijos de la chingada y que fueron las que poco a poco forjaron la mexicanidad, la cual conserva heridas de la llegada de los españoles en estas tierras, pero no puedo más que coincidir con la lejanía de la gesta y las aportaciones para que se diera a luz un mestizaje mágico.

Resulta un poco cansado tener que aclarar que apoyar en algunas ideas al Presidente no significa darle una carta en blanco a todas sus decisiones, la falta de aclaración suele resultar que algún personaje de limitado intelecto te clasifique como chairo o si lo atacas, como fifí.

Haciendo un paréntesis, me dan una mezcla entre ternura y flojera algunos compañeros que se han querido erigir en adalides de la libertad de expresión y “heroicamente” van a la conferencia de medios del Presidente a “encararlo”.

Los dejaron entrar, los dejaron preguntar y tuvieron una respuesta, ¿la más adecuada? quizá no, pero pudieron ejercer su libertad de expresión. En el sexenio de Peña o Calderón ni hubiesen podido entrar a un acto sin estar en la lista del EMP, y si hubieran interrumpido un acto los habrían sacado como palomitas. Mismo caso que a Jorge Ramos con Donald Trump. Me parecen ridículos estos actos mediáticos, tendientes a obtener fama o reconocimiento.

Continuando con lo anterior, escuchaba divertido la enumeración de las virtudes derivadas de la sencillez de dos personajes que me parecen encomiables: el papa Francisco y el expresidente de Uruguay, José Mujica. De ambos personajes alababa su sencillez, de cómo había dejado el jerarca eclesiástico los lujosos Mercedes 600 de su antecesor Benedicto, de la supresión del uso de helicópteros, de cómo en Brasil usó un modesto Fiat.

De Mujica admiraba que no utilizara escolta porque lo cuidaban los ciudadanos, que viviera en una casa humilde con humedades, y de su cariño a un vocho viejo. En ellos, lo calificaba como frugalidad y sencillez, en el Presidente de México es populismo. Prácticamente, es el mismo patrón de la austeridad. Pero no aplica para AMLO.

Me pregunto si esto es el resultado de una campaña de 18 años de desprestigio y descrédito, si ya no pensamos con claridad por tratarse de México o si efectivamente ven en López Obrador un peligro bien descubierto.

Aclaro, de nueva cuenta, que no coincido en que un Presidente ponga en riesgo su seguridad, ya que, por ejemplo, en una elección extraordinaria nos costaría mucho más que cualquier gasto en seguridad.

Me parece que un Presidente debe de tener al alcance una nave que lo lleve sin dilación a atender desastres y compromisos, pero lo anterior en Francisco y Mujica son virtudes y en López Obrador son defectos. En fin, creo que es difícil que algo nos acomode, pero al tiempo, sabremos si es populismo o austeridad.

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