Uso faccioso de la inteligencia del Estado

Hemos conocido la historia denunciada por Santiago Nieto contada a The Wall Street Journal, en la cual ha denunciado espionaje y chantaje del Estado mexicano. Entre sus denuncias se cuenta el enviar imágenes a la esposa del exfiscal de delitos electorales, en donde se ...

Hemos conocido la historia denunciada por Santiago Nieto contada a The Wall Street Journal, en la cual ha denunciado espionaje y chantaje del Estado mexicano. Entre sus denuncias se cuenta el enviar imágenes a la esposa del exfiscal de delitos electorales, en donde se veía comprometido. Por otro lado, denuncia que Jorge Francisco Márquez Montes como exoficial mayor de la Segob  le ofreció dinero para preservar la “buena relación” con el gobierno.

En una aclaración Márquez Montes a la letra dice: “Como funcionario de la Secretaría de Gobernación mis responsabilidades incluían el mantener comunicación plural con los distintos actores políticos, sociales e institucionales del país... Fue en ese marco que durante los cinco años y dos meses que laboré en la Segob, sostuve encuentros con Santiago Nieto Castillo”.

Según la propia página de la Segob, el oficial mayor: “Es el encargado del apoyo oportuno a las áreas sustantivas con servicios que agreguen valor como diseño de estrategias, estructuras, reclutamiento, selección y retención de personal, sistemas, desarrollo de competencias, difusión de una cultura basada en valores, estilo de trabajo y el apoyo con recursos financieros, materiales, humanos e informáticos, alienados a sus estrategias de operación y administrados en forma eficaz, eficiente, transparente, austera y honesta”.

Por lo anterior, debe quedar claro que dentro de sus responsabilidades, no tiene nada que hacer el oficial mayor, en un encuentro con el fiscal de la Fepade. Su aclaración al TWSJ es más bien una explicación de cómo un funcionario se convierte en un alfil de su jefe, Miguel Osorio. Pues un oficial mayor no tiene nada que ver en reunirse con el fiscal electoral.

Evidentemente, Márquez Montes no actuaba solo, era sólo el empleado de Osorio. Lo que resulta lamentable, si es que se comprueba, es que el Estado pueda desviar recursos, para espiar a un fiscal. Intervenir teléfonos, mandar comunicaciones, en un momento en que el país se desgrana por la violencia, deja ver que la Segob utiliza los recursos de inteligencia para mandar fotos “coquetas”, eso es una mentada de madre.

Es momento de que las partes involucradas presenten pruebas en favor o en contra, si Osorio utilizó  la Segob

para perseguir a sus rivales en lugar de cuidar la violencia desatada de México sería una irresponsabilidad propia de perseguir penalmente. Por otro lado, si Nieto acusa que pruebe. Pero los mexicanos a los que tanto nos han visto la cara merecemos que nos digan la verdad y que nos respeten.

Sería de verdad vergonzoso que el Estado pueda desviar recursos para espiar, para presionar gente cuando la violencia es un desmadre mayúsculo. Eso sería una radiografía de Osorio y de sus miras políticas.

Por otro lado, preocupante es que en este país la política sea un deporte de alto riesgo. Según la OEA en México en este periodo han asesinado a un candidato cada cinco días. Hablamos de toda la geografía nacional. Es un atentado real a la democracia, algo de verdad peligroso. Es la real incursión del crimen organizado en la vida del país.

En la medida de extender el miedo en esa misma se cierran espacios realmente democráticos y se crean pasillos del miedo.

No veo ni una decidida intervención del gobierno ni de la autoridad electoral para parar esta dinámica.

Emitiendo que el INE dice que no es su responsabilidad, pero más que nada, es su deber respaldar la vida democrática que hoy más que nunca está amenazada por los miembros del crimen organizado.

Estamos apenas, en el momento de garantizar la democracia o hacernos idiotas y esperar que los malos copen las posiciones de poder.

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