La hora de México
Hoy no queda más que afrontar la realidad. El padre de todos los lunes nos alcanzó con retos muy importantes y con un futuro político incierto. Los suspirantes a la Presidencia poco descansaron y siguieron en su búsqueda del voto de los mexicanos. Tristemente, no hay ...
Hoy no queda más que afrontar la realidad. El padre de todos los lunes nos alcanzó con retos muy importantes y con un futuro político incierto. Los suspirantes a la Presidencia poco descansaron y siguieron en su búsqueda del voto de los mexicanos. Tristemente, no hay sorpresas, sigue cada uno en su postura y trinchera. No he visto aún visos de que alguno se pueda convertir en el estadista que necesita este país para salir de la espiral de violencia, impunidad y pobreza en que nos encontramos.
No desespero y tengo esperanzas de que la parte fuerte de la campaña nos muestre a esa mexicana o mexicano que pueda conducirnos, ya no a ocupar nuestro lugar en “el concierto de las naciones”, sino, simplemente, a no seguir matándonos casi como deporte.
Sin duda, uno de los hombres de Estado que más letras tiene escritas tras su apellido es Winston Leonard Spencer Churchill. Según la descripción de Anthony McCarten, era: “Orador titánico, borracho, ingenioso, patriota, imperialista, visionario, diseñador de tanques, metepatas, espadachín, fanfarrón, aristócrata, prisionero, héroe de guerra, criminal de guerra, conquistador, hazmerreír, albañil, propietario de caballos de carreras, soldado, pintor, político, periodista y ganador del Premio Nobel de Literatura”. Es complejo y menos entendible cómo pueden coexistir todas estas descripciones en un hombre que salvó a Inglaterra de la debacle. Lo que es más, el título del capítulo en donde se hace esta descripción es “El zángano de la sociedad” del libro Las
horas más oscuras. Cuando Churchill salvó al mundo del abismo.
Luego entonces, reitero que conservo la esperanza. Me gustaría saber en cuál de los candidatos hay un amor legítimo a México y a los mexicanos. Cuál de ellos busca mejorar la vida realmente de los casi 120 millones de almas que coincidimos en el territorio.
La búsqueda del poder por el poder es uno de los grandes vicios que nos tienen postrados.
Repito y repetiré hasta el cansancio mi concepto de peorcracia, el gobierno de los peores por los peores motivos, dinero, poder y fama.
Un asco, sin duda, hace falta una transfusión a la clase política, con personas mejor preparadas y con mejor entraña. Hoy estamos regidos por una partida de pillos y vivales que no ven más allá de sus cuentas de banco y cuando los pescan en sus marranadas tienen toda clase de dolencias. Ni si quiera tienen dignidad para venir al país y no quejarse. Eso sí, muy presos, pero con estilo totalmente “palacio”. Si no que le digan a Borge de sus Ferragamo.
Espero que este 2018 lo tomemos con la seriedad debida. No con preocupación, sino con la debida diligencia de enterarnos de los problemas nacionales. Deseo que las campañas no se vuelvan una guerra de desinformación y descalificaciones. Necesitamos propuestas, muchas, planes, muchos. Los qué y los cómo. No andar endilgando paternidades a los otros.
Decía Carlos Castillo Peraza, cuando fue candidato al Gobierno de la Ciudad de México, que había que parar “tanto dolor innecesario”. Eso fue en el año de 1997. Hace más de 20 años. Ese dolor se ha multiplicado. Las lágrimas y la sangre son hoy distintivo de nuestro México y duele, duele mucho carajo.
No entiendo si hemos llegado a esta situación por la incapacidad de nuestros políticos o por indolencia. Porque les valga verdaderamente madres, una familia sin padre o un hijo que nunca volverá a casa.
Cuánto dolor más, cuánta sangre más, cuántas lágrimas más. Ya no quiero más este México jodido, lastimado, de mala leche y mala entraña. Eso no es mi país. Esto en que nos hemos convertido, en bestias sin sentimiento somos los mexicanos. No somos rateros ni asesinos. Somos gente buena, rifada, chingona, trabajadora y esforzada.
No nos merecemos estar tirados en la basura. Señoras y señores candidatos, esto es serio. Si no pueden o no saben qué van a hacer con el poder les recomiendo que no sigan adelante, porque este país ya no aguanta más ineptos, más corruptos, más idiotas. Si no les aseguro que el país les va a explotar en las manos. Les pido, les ruego, responsabilidad y amor a México. Les exijo estar a la altura que requiere este país lastimado.
