La elección de Manlio
En el seno del tricolor jamás habían existido elecciones internas y democráticas para elegir a sus dirigentes.
En realidad fue asombroso constatar el nacimiento del nuevo PRI, el de la esperanza, el de la reconciliación, el que finalmente daría un ejemplo de auténtica democracia a la nación. En el seno del tricolor jamás habían existido elecciones internas y democráticas para elegir a sus dirigentes, tal y como debe acontecer en la inmensa mayoría de los partidos políticos libres e independientes en el mundo entero. Nunca, jamás en la historia política de México, había yo presenciado un debate entre los candidatos a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Imposible creer que al ingresar al auditorio “Plutarco Elías Calles” para asistir al debate público entre los tres aspirantes me encontraría a la prensa. Nadie se sorprendió por la ausencia de Duarte… ¡Cuán equivocado estaba al pensar que el PRI jamás cambiaría y que sus respectivos directivos continuarían siendo nombrados por el jefe del Estado mexicano!
Tan pronto ingresaron los tres candidatos, uno de ellos mujer, por aquello de la igualdad de género, la audiencia se puso de pie al unísono recibiéndolos con una estruendosa ovación. Cuando le dieron la palabra a Manlio Fabio Beltrones pude comprobar que es uno de los pocos políticos sobrevivientes en este país. ¿Se habrán muerto todos de repente? Su experiencia en la Secretaría de Gobernación, como gobernador de Sonora y como legislador federal, hacían de él un puño invencible. Lo vi utilizar un argumento tras otro de la misma manera en que un mago extrae conejos de la chistera. Ninguno de los otros dos aspirantes podía competir con él en materia de conocimientos ni en el desempeño magnético ante el público. Manlio tenía carisma.
Por supuesto que aquello de “político pobre, pobre político”, esas actitudes delictivas y cínicas, habían pasado a la historia. En adelante los priistas aspirantes a puestos de elección popular tendrían que presentar ante el PRI sus declaraciones patrimoniales y fiscales. Bienvenida la pulcritud y el respeto a la ley.
Discutieron respecto a la Reforma Fiscal, al IVA generalizado, a la legalización de la mariguana y a la importancia de aterrizar sin tardanza las reformas estructurales porque si hoy fuera 2018 el PRI tendría que abandonar Los Pinos por la puerta trasera.
Dormido, me movía inquieto en la cama cuando de pronto desperté para leer las ocho columnas de los diarios del país: “Manlio Fabio Beltrones fue declarado presidente electo del PRI por la Comisión Nacional de Procesos Internos, apenas horas después de presentar, el lunes 17 de agosto, su registro como candidato único a la dirigencia nacional del instituto político”. ¿Qué…?
Todo había sido un sueño. Manlio no había sido electo por la mayoría de los militantes del partido. Toda aquella parafernalia había sido una alucinación nocturna mía. Un día antes Manlio se inscribió como candidato y al siguiente dicha comisión, algo así como un organismo calcado de la nomenclatura estalinista, resolvió nombrarlo presidente. Me quedaba claro: Peña Nieto y Videgaray, los grandes electores, se habían constituido en los intérpretes de la voluntad política de los priistas. Continuaba la gran farsa democrática del PRI. Nada había cambiado. El cinismo y el desprecio por la opinión de terceros seguía siendo vigente. La verdad sea dicha, mi sueño fue mucho más gratificante que esta patética realidad. Todo seguía igual. Calles nunca moriría...
Twitter: @fmartinmoreno
